Ante el clima de violencia, “los feligreses y la Iglesia se esfuerzan por llevar una vida lo más normal posible, llenarse de valor sin caer en la temeridad, porque hay que tomar precauciones de todas formas, y confiar en que las cosas se compondrán con el poder de Dios", afirmó el prelado en conferencia de prensa.
A su vez, el arzobispo de Tulancingo, Domingo Díaz, advirtió que los únicos que perderían con una eventual legalización de las drogas serían los jóvenes y sus familias.
"Muchas familias sufren, por ejemplo, con los que toman demasiado alcohol, mientras los que venden esos productos se lavan las manos", afirmó el jerarca católico al presentar los avances de los trabajos del Encuentro Nacional de la Pastoral Social sobre Cambio Climático.
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