Sara Brightman suelta la primera nota y Monterrey se le rinde. El tema de apertura es “Fleurs du Mal”. En los segmentos más vertiginosos del tema, la cantante juega con los enormes pliegues de su falda, creando la ilusión de una libélula a punto de echar al vuelo. Y esto es sólo el inicio.
“Buenas noches... Estoy muy contenta de estar aquí en Monterrey”, rindiendo nuevamente al público y poniéndolo a tono. “Esta noche será una celebración con los temas que he cantado por todo el mundo”.
Tras estas expresiones, el resto del concierto estará determinado por el concepto de metamorfosis.
Cambio de piel
El segmento inmediato incluye los temas “Symphony” e “It’s a Beautiful Day”, en los que adelgaza la voz, más cercana a su registro pop, agudo y dulce a la vez.
Para el siguiente segmento aparece con un vestido turquesa, un color que unido a su larga cabellera y a su tez nívea, le confiere un aspecto de nereida, una ninfa marina. Con el mismo registro, interpreta “Dust in the Wind”, “What a Wonderful World” y “Who Wants to Live Forever?”, para beneplácito del público.
Con un nuevo atuendo, ahora negro, ceñido y con el telón de fondo convertido en un manto cósmico gracias a cientos de luces, Brightman hace un repertorio como poseída por un influjo selenita: “Hijo de la Luna“, y que recibe una de las más largas ovaciones de la noche, y “La Luna”, tema de bel canto que culminó con una fuerte nota sostenida, todas las luces del escenario sobre ella y la ovación de pie.
Dos cambios más antes del intermedio. Un vestido traslúcido, muy sensual, en tono oscuro, para interpretar “Nella Fantasia” y dos temas más acompañada de un tenor invitado.
Luego, el gran momento de la noche. Vestida de blanco, con un velo, Brightman interpreta “Nessun Dorma”, sin importarle que el tema es para tenor y que el personaje que lo interpreta en “Turandot” es un hombre. Aun así, el tema cobra energía conforme se desarrolla en su registro de soprano, como una bola de nieve que acumula emociones para luego desbordarlas en avalancha en la nota final.
Metamorfosis
El resto del concierto, Brightman lo dedica a aquel género denominado “Classical Crossover”, en el que diferentes tendencias del pop comercial (rock, balada, folk, etc.) fusionan en una sola mixtura.
Los ritmos frenéticos, las exigencias de variación en los registros para temas tan distintos entre sí como “Pasión”, “He Doesn’t See Me” o “Ave María” y “Wishong you Where Somehow Here Again”, dos de ellas interpretadas al alimón con Fernando Lima y un tenor invitado.
Para terminar, la cantante eligió “Time to Say Goodbye” como despedida, otro tema que permitió mostrar sus dotes vocales, sobre todo en el estimulante Grand Finale que erizó la piel del público y provocó la exigencia de “otra”. Tras un nuevo cambio de vestuario, llegó el encoré, para el que la diva interpretó dos temas llenos de ritmo, en una nueva e inesperada variación de estilo.
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