Además resalta las virtudes de la nación del sol naciente que por lo pronto sólo ve oscuridad en medio del desastre natural más grande de su historia y una pesadilla atómica en ciernes.
Carmen Ávila tiene 30 años, estudió becada Comercio Internacional en el Tec de Monterrey, Campus Saltillo, y obtuvo una maestría en Administración Pública. Bebió kava, una bebida que adormece la lengua en una isla en el Pacífico y saludó al príncipe Naruhito, heredero del trono japonés, quien le confesó en español que a él le gustaban los tacos.
Escritora de profesión y próxima a viajar a Francia para escribir una novela, a su paso por Saltillo dejó en la redacción de esta casa editora un poco de lo vivido en el país asiático, pero sobre todo, un llamado para ayudar al pueblo japonés sumido ahora en la desgracia, pero del cual no duda, saldrá adelante gracias a su espíritu y disciplina.
Ella iba a bordo del barco en el que los mexicanos presentaban sus bailables típicos, los japoneses organizaban artes marciales y danzas, los países árabes un curso sobre su lengua, los brasileños enseñaban sus bailes y los jóvenes noruegos nominaban a sus propios premios Nobel, y donde la comunicación entre más de 200 personas de 12 países se realizaba en inglés.
VER VIDEO: Libra saltillense tragedia en Japón
52 días en el barco global
“Llegamos a Tokio el 11 de diciembre, hicimos visitas oficiales a la Universidad de las Naciones Unidas, a mí me tocó ir al Palacio Imperial, donde nos recibió el príncipe heredero al trono de Japón (Naruhito). Me impresionó mucho verlo porque es una persona que irradia carisma y en sus ojos se veía ternura y compasión, cualidades de un gran ser humano; a pesar de ser un líder y un miembro de la realeza es un gran ser humano.
“Le preguntamos si le gustaba la comida mexicana y nos contestó en español: ‘me gustan mucho los tacos’ y se empezó a reír.
“Después nos llevaron junto con la delegación de las Islas Fiji y convivimos con familias que nos hospedaron; el día 19 zarpamos a las islas Salomón, Fiji, Australia y Vanuatu, donde convivimos con gente de la localidad, danzamos y bebimos kava, una bebida isleña hecha con base en una raíz amarga que te duerme la lengua cuando te la tomas”.
¿Tenías una idea preconcebida de lo que era Japón, los japoneses?
“Claro, uno piensa que su cultura es muy cerrada, pero la verdad, gracias a programas como éstos a los japoneses les interesa conocer otras culturas y que conozcan la suya, son amigables, amables y nos recibieron muy bien, son muy hospitalarios”.
¿Qué te sorprendió de ese país?
“Yo pensaba que era un país muy tecnológico y la verdad así es, los automóviles tienen televisión en el tablero, mapas de navegación integrados al automóvil, baños automáticos; todo está automatizado y la verdad, lo que más me sorprendió fue que sean tan hospitalarios y generosos.
“Siempre están dándonos cosas, regalos, comida, nos trataron muy bien”.
¿Dejaste contactos por allá?
“Sí, uno de los objetivos es crear lazos muy fuertes. En el barco eran 200 japoneses y afortunadamente tenemos comunicación con todos ellos, no les pasó nada porque no vivían cerca de la zona de desastre, pero sí nos comentan que la gente está teniendo problemas porque no hay agua ni comida; están sufriendo mucho y con estos programas que generan lazos de amistad entre los jóvenes, si está pasando algo en otro país, ya sientes que el que sufre es tu hermano, puedes ponerte en sus zapatos.
“Participaron jóvenes de Bahrein y en su país están teniendo problemas políticos y aunque gracias a Dios están seguros, no deja de preocuparte la situación”.
¿Tienen elementos para salir adelante?
“Los japoneses son un pueblo muy disciplinado y ordenado, si supieron salir delante después de la Segunda Guerra Mundial ahora podrán; sentimos una gran admiración hacia ellos y sabemos que podrán, con la ayuda de todos podrán.
“El idioma es muy difícil, una palabra que aprendí fue ‘sugoi’, que es como ‘chido’ para ellos”.
¿Volverías a Japón?
“Sí, muchas de las personas que fuimos al programa volveríamos porque nos interesó mucho su cultura, es un país bello e interesante. Yo escribo, tengo tres libros publicados, escribo poesía y narrativa y el ir a Japón fue entender otra concepción de la belleza porque para ellos es muy diferente a la del mundo occidental; la belleza (para ellos) son las cosas pequeñas y simples.
“Todo este viaje fue una gran inspiración en mi trabajo de escritora”.
Barco Mundial de la Juventud
Es un programa organizado por el Gobierno de Japón y la Universidad de las Naciones Unidas para promover la cooperación entre países.
Objetivo del programa
Japón estuvo aislado durante siglos tras la Segunda Guerra Mundial, cuando quedó devastado, es un país que promueve la paz mundial y otorga recursos para lograr el desarrollo de países pobres. El Gobierno de Japón invierte 4 millones de dólares que provienen de sus impuestos para que sus jóvenes aprendan de otras culturas y a su vez se entienda la cultura japonesa y su forma de trabajar.
La ayuda
Japón es uno de los países que más dinero aporta al desarrollo de países pobres, con México tiene muchos programas de cooperación, por lo que en estos momentos de tragedia requieren del apoyo de nuestro país.
Para realizar sus donativos la Cruz Roja Mexicana abrió la cuenta bancaria número 0404040406 de Bancomer.
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