En la vialidad, que el gobierno de Jorge Torres López puso en operación en junio de 2010, se distingue porque a pesar de seis carriles, tres por sentido, no es de cuota a diferencia de otras carreteras similares del país.
A través de la Secretaría de Obras Pública y Transporte, se desarrolló la obra que, además, constó de alumbrado, señalamientos horizontales y verticales, acotamientos y división de carriles.
Rutas similares de otros puntos del país, que no obstante que son de dos o de cuatro carriles como máximo, aplican cuotas a sus usuarios.
La vialidad era antes de dos carriles y carecía de iluminación y señalamientos, y une a Arteaga, Saltillo y Ramos Arizpe, en la Región Sureste.
El Gobierno de Coahuila amplió y modernizó el Libramiento “Oscar Flores Tapia”; también se construyeron los puentes superiores en su intersección con las carreteras a Arteaga y a Monterrey.
La vialidad tiene gran afluencia de viajeros, principalmente de transporte de largo itinerario y de carga pesada, ya que une a las salidas a la Capital de Nuevo León y hacia la Ciudad de México.
Para dimensionar los beneficios de la obra, en el Libramiento de Mexicali, Baja California, de seis carriles, sus usuarios pagan más de un peso con 34 centavos por cada uno de sus 41 kilómetros; en el “Flores Tapia” con el mismo número de carriles, no hay ningún costo.
Mientras que en otras vialidades, como el Periférico de Monterrey, el Noreste de Querétaro, el Norte de la Ciudad de México y El Perote de Veracruz, entre otros, de cuatro carriles, hay tarifas para automovilistas y transportistas.
Asimismo, en el Libramiento Oriente de San Luis Potosí y el de Tecpan, en Guerrero, con dos carriles de circulación cada uno, también hay cuotas para los usuarios.
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