El Economista | Washington. D.C. Las economías latinoamericanas y asiáticas fueron las que mejor desempeño económico presentaron al cierre de 2010, según el reporte del World Economic Outlook del Fondo Monetario Internacional y reportes de los institutos de estadísticas de cada país.

En América, el Producto Interno Bruto (PIB) de Brasil y Argentina registró un crecimiento de 7.5% cada uno. Destaca el repunte de 8.3% de la economía peruana, el más alto de la región. Por su parte, México presentó un crecimiento más modesto con una tasa de expansión de 5.5%, sólo por arriba de Colombia, que avanzó 4.7 por ciento.

En Asia, China retomó la tasa de crecimiento de dos dígitos al igual que Singapur, de 10.5 y 15%, respectivamente; en el caso de la economía nipona, la expansión fue de 2.8% anual en 2010. En Europa, el crecimiento económico fue muy moderado en niveles que oscilaron alrededor de 2% para la mayoría de las economías; Alemania logró desmarcarse del desempeño de la región y concluyó el año pasado con una expansión económica de 3.3 por ciento.

Al respecto, el CEO de Coface para América Latina, Bart Pattyn, refirió: “El centro de gravedad de la economía mundial se ha movido en dirección de los países emergentes y está más lejos de los desarrollados”.

A nivel global, el 2010 fue un año bastante bueno en materia de crecimiento económico, “claro, con algunas excepciones”, dijo Pattyn.

DE BRIC Y PIGS

Las economías emergentes que conforman el grupo de los BRIC (Brasil, Rusia, India y China) en conjunto crecieron 7.6%, en contraste con los países denominados PIGS (Portugal, Irlanda, Grecia y España), mismos que presentaron una caída de 0.85% en promedio. Descontando el crecimiento de 1.1% que observó Portugal, la caída fue de 1.6 por ciento.

Los 17 países que integran la zona euro en 2010 registraron un crecimiento de 1.7%, reponiéndose así de la crisis que en 2009 llevó a que su PIB se contrajera 4.1 por ciento.

En Europa, pese a que se implementó un programa de estímulo fiscal, es evidente que países como Grecia, Irlanda, Portugal y España, entre otros, dependen de las acciones que lleven a cabo países como Alemania y Francia, del mismo modo que México depende de las acciones que realice Estados Unidos.

Sin embargo, el terremoto y posterior tsunami de Japón y los desastres que dejaron en su economía sacudieron también las expectativas de crecimiento para éste y el siguiente año. Bajo esta premisa, el peso que tiene Japón en la economía mundial anticipa pronósticos moderados del crecimiento mundial, pese a la inyección masiva de recursos.
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