La promotora cultura hizo un breve recorrido por los caminos que la llevaron a las letras y, entre anécdotas, el público se enteró de cuando llevó a algunos escritores al hospital, entre ellos a Sergio Pitol. Gomís lamentó que, en la actualidad, llegar a una librería sea como un supermercado, en el que los libreros ya son incapaces de recomendar libros, porque no los conocen.
Aunque aseguró que la tarea de promoción es difícil, algo que funciona es “leer y contarle al otro, con entusiasmo, lo que estoy leyendo”.
La charla, por sí misma, resultó una verdadera promoción de la literatura. Resultó una mezcla enriquecedora de anécdotas, recomendaciones y uno que otro cuento de perros. Anamari Gomís dio a los asistentes motivos para leer: “nos permite estar a solas con nosotros mismos” y, por otro lado agregó que esta actividad nos permite tener uno o más conceptos del mundo.
Finalmente, lanzó una premisa “lo único que les recomiendo es que su propio entusiasmo lo pueden transmitir al otro”.
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