Yolanda Arroyo, propietaria de una tortillería, manifestó a este medio que el aumento no se aplicó por gusto ni por sacar mayor ganancia, sino sólo para cubrir los gastos para mantener su negocio.
“La empresa que nos proporciona el maíz no nos avisa que va a haber aumento o no nos pregunta que cómo nos parece que tengamos aumento al kilo de la tortilla, solamente nos dice que el nuevo precio es tal, y como este negocio es el único trabajo que tenemos, pues estamos obligados a subir el costo”, destacó la entrevistada.
Así mismo, recalcó que los clientes no están obligados a adquirir el kilo completo, ya que si esto no se ajusta al presupuesto con el que cuenta cada familia, pueden pedir 10 pesos de tortilla, medio kilo o lo que cada quien desee consumir.
“Con el aumento al precio del kilo la gente consume menos, es la realidad que enfrentamos y por eso accedemos al presupuesto que cada quien pida, viendo la situación nos ajustamos a lo que el cliente solicite”, puntualizó Arroyo.
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