Anteriormente los residentes de dicha población tenían que esperar días para que las pipas los abastecieran de agua potable, lo que era para ellos una gran dificultad, ya que en ocasiones el líquido no rendía lo suficiente; sin embargo, desde hace varios meses la gente del ejido se ha olvidado de dicho problema gracias al arribo del sistema purificador de agua potable.
“Ésta es una obra que desde marzo está, pero la gente estaba batallando con las máquinas, por eso venimos a darle capacitación para que utilicen de manera correcta el sistema; tenemos dos cisternas, una que abastece de agua a las viviendas por tuberías y que no es del consumo humano, y la otra que sí es solamente para tomarse”, explicó José Vicente Zavala, subgerente de obras de PROSSAPYS.
De acuerdo con la vecina Cristina García, este proyecto vino a beneficiar de manera sustancial al poblado, y es que anteriormente corrían el riesgo de enfermarse al tomar un líquido que no era potable.
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