Desde su casa paterna, rodeado de la transformación que hoy existe en Saltillo, el padre Candelario cuenta que el sacerdote que un día lo bautizó en la iglesia de los González fue su ejemplo a seguir: “el padre Rosendo Flores venía de Arteaga todos los domingos y me gustaba como celebraba la misa, bajo su ejemplo surge en mí la intención de seguir el sacerdocio”, comentó.
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Relató que tiene 43 años de ser sacerdote, en enero cumplirá 44, sin embargo, durante 27 años realizó labor pastoral en la Diócesis de Piedras Negras, pero a raíz de su enfermedad decidió presentar su renuncia y llevar su cruz con dignidad, contento de los frutos cosechados.
Cuenta que hace un año cuatro meses, le diagnosticaron insuficiencia renal, desde entonces viaja a Monterrey para llevar su tratamiento de hemodiálisis, el cual también lo realiza en un hospital de Saltillo, son tres sesiones de cuatro horas para purificar su sangre y darle vida a su cuerpo.
“Tenemos que llegar a esto, yo duré 27 años de párroco y presenté mi renuncia y el señor Obispo la aceptó, ya sentía la limitación, ya no podía me afectó la vista la diabetes, y tengo que aceptar tengo 72 años, y ya he vivido muchos”, mencionó el sacerdote.
En tono afable dice que algún día que tenía que llegar a la tercera o la cuarta edad, y aceptar que no somos eternos: “llega un momento en que Dios te llama, ya serví 43 años, ahorita ya no puedo y ahora estoy para lo que Dios me quiera dejar, llevar con paciencia la cruz pero con gusto de decir que cumplí mi tarea, el tiempo que Dios me deje ya es ganancia”, opina el padre Cande, como casi todos lo conocen en la Diócesis de Piedras Negras.
Labor pastoral
El 17 de septiembre 1954 entró al Seminario diocesano de Saltillo, donde cursó los primeros cinco años de latín, después fue enviado a Moctezuma, Nuevo México para estudiar filosofía, y regresó a Saltillo en 1962 ó 1963 para realizar el magisterio, y en septiembre fue enviado a Roma, donde estudió cuatro años teología.
En Roma, Candelario González fue ordenado por el vicario del Papa, y estos cuatro años de Teología los define como una gran aventura, pues fue así como pudo conocer el viejo continente.
“Era todo una aventura, yo nunca me imaginé que iba ir a estudiar a Roma, era muy raro que fuéramos allá, éramos poquitos unos tres o cuatro los que estábamos en la Universidad Gregoriana”, relató.
Explicó que en cada vacaciones conoció lugares como Venecia, Nápoles, Asís, Tierra Santa, Grecia, Siria, Jordania, Israel, Alejandría, Alemania, donde incluso pudo cruzar el muro de Berlín para visitar la parte de Rusia, y seguir su espíritu viajero por otras latitudes como París y Francia.
El padre Candelario señaló que le tocó vivir todo el Concilio Vaticano Segundo, las tres etapas del Concilio, al que definió como el Papa Juan XXIII “un abrir las ventanas para que entrara aire fresco de la renovación”, dice.
Dijo que antes del Concilio Vaticano II, todo era en latín y de espaldas al pueblo y con esta nueva etapa la Iglesia se abre al mundo, habla en cada una de las lenguas y de frente a sus fieles.
Piensa que Paulo VI logró iniciar el Concilio Vaticano II, pero fue el Papa Juan Pablo II quien lo dio a conocer.
Relató que a su regreso a la Diócesis de Saltillo su primera misión la cumplió en Monclova, posteriormente estuvo en Múzquiz y Sabinas, hacia 1975 fue vicerrector del Seminario de Saltillo, posteriormente fue párroco del templo del Sagrado Corazón en Saltillo, y después fue enviado a Piedras Negras, donde fungió durante 27 años.
En la parroquia de Nuestra Señora de San Juan de los Lagos, en la colonia Roma de aquella cuidad, cumplió su última tarea encomendada, donde hizo crecer la feligresía con la construcción de ocho templos, tres de los cuales ya son cuasi parroquias.
“La gente me ayudó mucho porque al principio era poca la asistencia a la misa, pero luego llenábamos al templo, gracias a Dios, pero la gente siempre fue muy generosa”, afirmó.
Precursor de la Diócesis de Piedras Negras
Hacia 1997, el obispo Francisco Villalobos le encomendó realizar un estudio para la creación de la Diócesis de Piedras Negras, donde debía analizar cuántos habitantes tenía esta población, definir los límites que hoy se sitúan en los municipios de Progreso y Ocampo, así como describir la orografía de la región.
El estudio fue enviado al Vaticano, del cual se desprende la necesidad de realizar un nueva Diócesis para Coahuila.
“La necesidad surge por la extensión, eran 444 kilómetros de distancia hacia Saltillo, entonces era muy difícil para el señor Obispo estar viajando a Acuña, Zaragoza, Morelos Nava, Sabinas y todas aquellas regiones”, comenta el padre Candelario.
Dijo que en aquel tiempo eran 450 mil habitantes en la Diócesis de Piedras Negras, sin embargo, hoy ha crecido a más de 600 mil habitantes, “por la extensión y estar más cerca de la gente se creó esta nueva Diócesis”, dijo.
El señor Obispo don Alonso Gerardo Garza Treviño lo nombró secretario canciller de la Diócesis y durante siete años la desempeñó.
“Yo nunca pensé que me tocara esa misión, gracias Dios me concedió estar allí y conocer esas regiones, porque estuve cinco años en Múzquiz y Sabinas, conocía muy bien todas esas partes, también me tocó iniciar el seminario en Piedras Negras donde estuve 15 años de ecónomo”, comentó.
El obispo Villalobos Padilla le dijo que quería un seminario en Piedras Negras y le encargó que buscara terrenos para su construcción, así como bienhechores, y fue así que encontró un familia generosa que hoy apoya en la formación de sacerdotes, la familia Juaristi Santos.
“El terreno del Seminario nos lo regaló la familia Juaristi Santos, por eso mi agradecimiento y mis respetos, porque siempre me ayudaron en la parroquia y en el seminario, nos reglaron dos hectáreas para el Seminario y también para su construcción, por eso quisiera agradecer su entrega y generosidad que tienen para la Iglesia católica”, detalló el padre Candelario.
Reflexivo y al lado de la Virgen de la Candelaria, su patrona, dijo que al final de su labor lo único que puede decir es que vale la pena ser sacerdote, estudiar y sacrificarse para llevar el evangelio y ver cómo la semilla que sembró con aquellos 14 alumnos en el Seminario de Piedras Negras se ha multiplicado con sacerdotes ordenados y otros 60 que siguen profundizando en el condimento de Dios para difundir su palabra.
» Candelario González Oyervides nació el 1 de octubre de 1939 en Los González, municipio de Saltillo.
» El 17 de septiembre 1954 entró al Seminario diocesano de Saltillo.
» Hacia 1975 fue vicerrector del Seminario de Saltillo, posteriormente fue párroco del templo del Sagrado Corazón en Saltillo, y después fue enviado a Piedras Negras donde fungió durante 27 años.
» Es precursor de la Diócesis de Piedras Negras y el Seminario en aquella región.
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