Luego del sepelio, los restos de Sábato fueron sepultados en un cementerio privado de la localidad bonaerense de Pilar, a unos 50 kilómetros al norte de
Buenos Aires.
El autor de “El túnel” y “Sobre héroes y tumbas”, entre otras, murió en su casa de la localidad de Santos Lugares, en la que vivió los últimos 50 años.
Centenares de familiares, amigos y personalidades de la cultura y la política se acercaron al velatorio y pese a la petición hecha por el hijo del escritor, enviaron arreglos florales, entre ellos la presidenta argentina, Cristina Fernández, la Secretaría de Cultura y la embajada de España.
Entre los que acudieron al sepelio estuvo Ricardo Alfonsín, candidato presidencial por la Unión Cívica Radical en los comicios de octubre próximo, quien dijo escuetamente que con la muerte de Sábato “se fue el más grande”.
Un vecino contó que hasta hace unos años el Premio Cervantes de 1984 visitaba de forma asidua el club para practicar ajedrez y últimamente jugaba al dominó.
Elvira González, la mujer que acompañó a Ernesto Sábato desde que enviudó, en 1998, comentó que el escritor sufrió en el último tiempo una bronquitis que le complicó su ya
debilitado estado de salud.
Los organizadores de la Feria del Libro de Buenos Aires confirmaron que hoy llevarán a cabo el homenaje que tenían previsto para celebrar los 100 años del escritor, que se cumplirían el 24 de junio.
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