La puesta en escena se presentará en el marco del festival Dramafest Bicentenario, y recrea el proceso creativo que resultó de la mítica pintura homónima de Velázquez; viene a ser una profunda reflexión sobre el acto creativo y la opresión en el siglo XVII español.
El montaje inicia en España, en el siglo XVII, alrededor de 1656. En un país racista, clasista, con una monarquía absoluta ultracatólica e inquisitorial y una dinastía a punto de colapsarse por el incesto, cinco personajes pelean por sobrevivir sin renunciar a su identidad y posiciones.
La historia cuenta: Durante los últimos 20 años de su vida, el pintor favorito de la corte dejó las artes plásticas para dedicarse en cuerpo y alma al gran objetivo de su vida: obtener la Cruz de Santiago, lo que lo haría noble habiendo nacido plebeyo.
Pasan los años y no se le concede, el pintor empieza a perder las fuerzas; siente llegar la hora final y retoma los pinceles por última vez para soltar sobre el lienzo esta obra maestra, motivo de este interesante montaje.
El director de escena, Ignacio García, explicó que "es gracias a esa pintura que tienen un lugar en la historia y ahora también forman parte de una obra poética, y es por ello que la intención del director no ha sido hacer un retrato naturalista de la época, sino mostrar la gran frustración de ese tiempo.
“El reto era plasmar toda la angustia, la opresión del mundo de la España de entonces para que el público no tenga una sensación histórica, sino ambiental: ¿cuánto oprimía el siglo XVII? Esos personajes condenados al fracaso, a no ser nada, son salvados por el cuadro”, añadió.
El elenco reúne, afirmó García, actores de temperamento teatral muy distinto, lo cual es ideal con personajes tan contrastantes. Javier Díaz Dueñas interpreta al pintor Velázquez, Aurora Cano a la Infanta Margarita, Arturo Vences a Maribárbola, y Violeta Sarmiento e Ichi Balmori son las Meninas.
La pieza se presenta en el marco de DramaFest Bicentenario, con estreno el jueves 9 de septiembre, en el Auditorio del MUAC, en el Centro Cultural Universitario. Las funciones son de jueves a domingos.
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Bueno, siempre he pensado que el arte es una forma de permitir que respire el alma y fluya el espíritu y es especialmente importante en tiempos críticos de una sociedad, pues revela cuestiones de la realidad, no sólo motivos sino caminos, formas y actitudes que se están tomando. Continuando con mi preciosa analogía del “respiro y flujo"confirmo que tenemos hipertensión arterial y enfisema en algunos espacios…
Me da mucho gusto encontrar la etiqueta de “Bicentenario” en fusión con el arte. Me provoca mucho esa idea de que la poesía “salve la historia” y que la directora de este proyecto tenga una actitud tan “fresca”, con tan rentables clichés.
Pregunto, de paso, por el artículo que tienen en La Crónica… ¿‘el costo para las cuatro puestas en escena es de $30’.... pero en LAS MENINAS cobran $140?
He visto Las Meninas, gran idea, para el bicentenario y la celebración de la independencia española, hacer una obra de arte sobre una pintura que responde a la realidad y los problemas de España (y no de cualquier sector, sino de LA NOBLEZA), aparte de hace tantos siglos ¡qué padre!, por fin un teatro que no es pretencioso, hermético, pesado ni elitista. Y luego con todos esos chistes del humor popular mexicano, esos agudísimos comentarios como el que menciona
a Lewis Carroll…. como pastel de quinceañera, poniendo preciosos merengazos que mezclan tiempos y contextos (digo, para no dejar olvidar al espectador, que los personajes, que la cuestión de fondo y también la cuestión de la forma, dista mucho de la realidad mexicana actual).
Sólo por despiste, no comprendí y quisiera saberlo… ¿cómo están “recreando la historia desde una perspectiva contemporánea”?... con la autocelebración -valga la metáfora del espejo- de quienes “escriben teatro en español y SABEN lo que el público joven quiere?
Gracias por darnos todo ese entretenimiento que queremos, fue muy entretenido trasladarme hasta el MUAC y pagar esa ostentosa entrada para recordar que los juegos de mesa y cinemex salen más baratos en muchos sentidos.
Qué rebelde ¿eh? una “irreverencia” super ingeniosa, la de poner al protagonista de las Meninas a decirle a su público “ignorante” entre otros calificativos despectivos, y cosas de esas, porque tiene mucho sentido del humor.
Qué irreverencia tan linda, la de pretender que la actuación consiste en poner a unos personajes a reírse fuerte, hablar fuerte y quebrar la voz como si leyeran un guión (aparte sale una mujer desnuda, eso sí se llevó el premio del ingenio en los recursos creativos). Lo leen perfectamente. Felicidades.