María López, habitante de la calle Noche Buena, trataba de detener el agua con tablas que colocó en el portón de la entrada de su hogar: “Ya no me quedó nada servible, todo se me echó a perder y hasta ropa tuvimos que tirar por el agua que entró en mi casa”.
La ama de casa agregó que además que sufrió daños materiales en su vivienda, se quemó un brazo al tratar de desconectar y poner a salvo la estufa: “El agua me tiró los tanques de gas y nos daba miedo de que explotara toda la casa”.
Al igual que ella, la señora Sandra Barajas, habitante de la misma colonia, comentó que se había animado a lavar porque pensaba que las lluvias habían cesado: “En la mañana tiramos mucha ropa que estaba inservible, además de los colchones y otros muebles y comenzamos limpiar la casa que estaba llena de lodo; no creí que nos volvería a pasar lo mismo”.
Otros vecinos del sector también se afanaban en sacar el agua que inundaba las calles con cubetas y escobas.
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