EDUARDO GARCÍA | Saltillo, Coah.- Más que una bendición, la temporada de lluvias significa un motivo más de angustia y desesperación para las familias que viven en la periferia de la ciudad. Sus casas están hechas de endebles pedazos de cartón y trozos de madera vieja. Cada año es la misma historia, el agua los deja en la miseria total.

Ante la amenaza de la llegada de la tormenta tropical “Don”, los habitantes de la colonia Héroe de Nacozari, quienes viven en las faldas de un cerro, temen ya no por las pérdidas materiales, sino por su integridad física, pues las corrientes de agua destruyen todo en el interior de sus viviendas, construidas en su mayoría con restos de diferentes materiales y láminas tan viejas que al menor indicio de lluvia se gotean.

NO PUEDEN NI DORMIR

“A veces el aguacero es tan fuerte que los techos se derrumban y no tienes ni para dónde moverte; en la cocina, por ejemplo, desde el huracán ‘Alex’ no tiene paredes porque se las llevó el agua”, comparte Rosa Márquez, habitante del sector desde hace 14 años.

Agrega que por las noches es casi imposible conciliar el sueño, al pendiente de que se desplome alguna parte del cerro, ya que su tejabán se encuentra sin cimentación alguna y cualquier deslave los deja a la intemperie.

“Pues hacemos lo que podemos con lo que tenemos, un amarre por aquí y otro por allá, pero no es suficiente, lo que realmente necesitamos son materiales más resistentes”, asegura Márquez.

Expone que las calles del sector se tornan intransitables, los charcos que se acumulan en todos los rincones impiden el paso hacia cualquier dirección, porque como está en pendiente y sin pavimentar, los ríos de piedra y lodo arrastran con todo lo que hay a su paso y se estancan en la entrada de la colonia.

Pese a los desmanes que trae consigo cada temporada lluviosa, los pobladores se resisten a dejar sus terrenos porque aseguran que han pugnado mucho para que el Municipio los apoye en la legalización de los mismos y, una vez fuera, cualquiera se puede apoderar de ellos.

Como Rosa Márquez, en el sector habitan muchas personas de la tercera edad, quienes deben buscar por si solos los medios para anticiparse a los acontecimientos que año tras año los obliga a volver a empezar.

“Apenas nos recuperamos de una cuando ya nos volvió a llover, pero no perdemos la esperanza de que en este año alguna dependencia venga y nos eche la mano”, comparte Manuel Flores, esposo de Rosa.

Riesgo

» Los habitantes de este sector se niegan a dejarlo, con la esperanza de que las autoridades regularicen sus terrenos.
» La mayoría son familias que cuentan con ínfimos recursos.
» Necesitan láminas o blocks para reforzar sus viviendas.
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