“Es muy importante lo que siempre hay que considerar, para nosotros fue un gran aprendizaje porque nos metimos en un terreno de producto inmortal, bailamos con la más fea contra los fantasmas”, comentó el productor.
Reconoció lo que varios columnistas apuntaron, que el recuerdo de la versión que hizo Eduardo Palomo (q.e.p.d.) al lado de Edith González estaba aún muy presente en el público.
“Lo que pasa es que cada cuatro años van cambiando las generaciones de la audiencia y cuando ya llevas 16 años ya tienes muchas posibilidades”, argumentó.
Como acierto calificó a la audiencia cautiva como un público que años atrás se había manifestado distante: “De las jovencitas hasta las de 45 tenemos a todas y no tenemos a las de 45 en adelante, que esas sí tenían un recuerdo mucho más fraternal con un producto como ‘Corazón Salvaje’, pero eso son los grandes aprendizajes”.
Apreció el trabajo de equipo: “Yo diría que este producto que costó mucho trabajo es gracias al equipo de los escritores de Liliana Abud, de Ricardo Fiallega, al gobernador Fidel Herrera le quiero agradecer el apoyo de las plazas como Monterrey y Guadalajara”, manifestó el productor.
LO DIFÍCIL DE YÁÑEZ
Explicó que administrar el talento de Eduardo Yáñez no fue tarea fácil:
“Al principio nos costó trabajo posesionar su personaje, porque la gente lo quería ver mucho más cariñoso, más soñador, menos místico, menos rudo. Es un actor que no le gusta esperar mucho y se desespera, pero porque se duerme a las cuatro de la mañana estudiando”, explicó Mejía y complementó que Yañez fue cordial en el se.t
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