Fueron varias las personas que vieron a Alfredo Estrada Luna, de 19 años, corriendo entre los carros, subiendo a las cajas de las camionetas, incluso a una motocicleta y debajo de los vehículos.
Pero nadie sabía que Alfredo quería escapar de un grupo de hombrecillos, de baja estatura, ojos grandes, antenas y color verde, que comenzaron a seguirlo a temprana hora.
Temeroso de que nadie creería en su historia y con lágrimas en los ojos, el joven aseguró que salió de su hogar, ubicado en la colonia Landín, en Saltillo, cuando vio un OVNI.
El joven señaló que el supuesto aparato lo atacó con láseres, lo que ocasionó que en un santiamén Estrada Luna llegara desde su casa hasta la empresa ubicada en Ramos Arizpe.
Sin saber la peligrosa ofensa de la que Alfredo trataba de salvarse, los vigilantes llamaron a los elementos municipales pues quebró un vidrio de un vehículo.
Tras ser detenido, Alfredo, muy asustado, elaboró un retrato hablado de sus “agresores”, al mismo tiempo de asegurar que una noche antes había tomado whisky con su hermano.
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