Testigos aseguran que minutos antes de ser encontrado agonizante Gerardo Rodríguez por paramédicos de la Cruz Roja Mexicana, un grupo de camionetas donde viajaban elementos de la milicia lo iban siguiendo en una persecusión por los límites de la colonia San Antonio.
Transcendió por testigos que se negaron a revelar sus nombres que desde horas antes en la zona centro el occiso era perseguido por militares, persecución que se realizó por las principales calles de la zona centro hasta que lo fueron acorralando para sacarlo fuera de los limites de la ciudad.
Una vez que lograron su objetivo habrían iniciado la balacera hasta causarle la muerte, para luego dejarlo abandonado.
Autoridades de la Fiscalía indicaron que siguen indagando este caso, pero existe hermetismo total, mientras que vecinos de la colonia San Antonio aseguran que soldados le iban disparando al automóvil Toyota Corolla color verde, pero por temor a represalias no acuden con ninguna autoridad.
Hasta el momento, peritos de la Fiscalía han comprobado que la bala que pegó en la nuca a Rodríguez Cantú entró por la parte alta del parabrisas trasero siguiendo la trayectoria al blanco, lo que hace suponer que el disparo viene de arriba, incluso se estaban indagando los cinco orificios que presentaba el auto en su costado izquierdo los cuales pueden ser proyectiles de arma de fuego o bien esquirlas de bala que se dispersaron cuando pegaban en el suelo.
Como se sabe la bala que dio muerte a Rodríguez Cantú era de grueso calibre y no cualquier persona porta estas armas.
Todo apunta a que fueron militarse quienes lo mataron, fortaleciéndose la hipótesis al señalar que ellos viajan en sus hummers y otros vehículos en la parte alta y por la trayectoria del proyectil se considera que habría sido disparado por elementos del ejército, además de las versiones de testigos sobre la persecusión de que el occiso era objeto.
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