REVISTA SALTILLO | Por Leticia Espinoza | Actualmente dirige una de las redes de apoyo más grandes para personas adictas en el norte de México. A través de Cristo Vive, el pastor CaCarlos PaPacheco ha logrado el rescate de más de 14 mil hombres y mujeres que conocieron, como él, el mensaje de Jesucristo.

» Se define como una persona que en alguna etapa de su vida cometió errores por desobediencia y por falta de cocimiento de los valores que “el Dios que hizo el Cielo y la Tierra” declaró en su palabra.

» Carlos Pacheco es el segundo de cinco hermanos, es originario del Barrio del Ojo de Agua y nació el 14 de septiembre de 1966.

» Ama México y ama Saltillo, por ello le da dolor que los jóvenes se estén matando, que ellos mismos estén acabando con su vida, entre armas y drogas.

» Le hace feliz seguir su ministerio día y noche en su hogar, la casa Cristo Vive, que comparte con su esposa, sus hijos y con cientos de hombres y mujeres que ahora también son sus hijos. Es feliz cuando ve jóvenes transformados y sus familias firmes, cuando ve niños que ya no serán maltratados o abusados porque sus padres dejaron de ser adictos.

» Revela que en su juventud cometió muchos errores, y al casarse se convirtió en un bebedor social, que con la rutina y sus malos tratos fue quebrantando el corazón de la mujer que amaba: “Yo no era un alcohólico tirado en la calle, era un bebedor social; aparentemente vivía una familia normal enmascarada y unidos por el qué dirán, durmiendo en sillón de sala, hasta que me cansé”, confiesa.

» Dice que en su hogar hubo violencia y maltrato verbal y esas condiciones lo llevaron querer quitarse la vida en tres ocasiones.

» Expresa que un día alguien le habló del valor de Dios: “Me dijeron ‘Carlos, tu problema no es el alcohol, los amigos o tu mujer, sino que no tienes el amor de Jesús en corazón, necesitas un cambio de vida’”.

» En marzo de 1996, en tres minutos Dios transformó su vida, y a los 25 días decidió transformar la vida de adictos, esto impulsado por el testimonio del estadounidense que escribió el libro “Clamor en el Barrio”. “Yo no era un adicto, pero me identifiqué con él por el mismo corazón y mi matrimonio destruido”, aclara Pacheco.

» Cuenta que fue en 1999 que su casa, ubicada en el fraccionamiento Oceanía, donde tanto dolor se había sentido, se transformó en el primer lugar de paz para restaurar a 70 muchachos de siete colonias de Saltillo y hoy por hoy, ubicados en la colonia Landín, ha atendido a más de 14 mil almas que quieren dejar las drogas.