Tan pronto culminó su competencia, Dwight se quitó el número y lo llevó en sus manos mientras daba una vuelta olímpica, para demostrar que el destino le tenía todo listo para esa hazaña; el competidor celebró que a sus 33 años de edad logró el cuarto oro mundial de su carrera deportiva.
"Fue algo muy curioso poder tener ese número, es como si desde ese momento me dijera el destino que tenía que lograr un oro más", explicó el estadounidense, quien sólo concretó dos de seis saltos y fue el segundo el que le dio el éxito con un registro de 8.45 metros, los siguientes cuatro fueron foules.
El atleta llegó a Daegu 2011 gracias a un wildcard, que se otorga a todos los campeones defensores de cada una de las 47 pruebas que conforman este evento. Antes del Mundial, Dwight tuvo un registro de 8.07 metros, en la reunión de Shanghai, en junio pasado, una marca que lo tenía alejado de los primeros 40 sitios del ranking de la temporada.
"Cuando venía a Daegu pensaba en que debía creer en mi. Esta temporada no había sido muy buena, pero yo me considero un eterno optimista y las señales van demostrándote cosas que te ayudan a creer aún más. Lo más importante es que tú confíes en lo que puedes lograr y sepas que también hay gente que cree en ti para alcanzar tus sueños", agregó el feliz competidor, quien en el certamen coreano se despide de los mundiales, luego de hacer sonar su Himno en Daegu 2011, Berlín 2009, Helsinki 2005 y París 2003; su reinado sólo se vio interrumpido en Osaka 2007, cuando el panameño Irving Saladino se coronó con el primer sitio de la prueba.
"No hay mejor forma de decir adiós que estando en la cima. Ya no me veo en otro Campeonato Mundial. Éste fue el último para mí y los próximos Juegos Olímpicos, en Londres, también serán de mis últimas competencias", agregó el atleta.
Pareciera fácil lograr cuatro oros del orbe para un atleta de alto rendimiento; pero Dwight pasa a la historia a un estrado en el que ya se encuentra el cubano Iván Pedroso, quien en la misma disciplina cosechó la misma cantidad de oros Mundiales.
Para Dwight, sólo pensar en incorporarse al atletismo parecía una broma, cuando tenía 12 años de edad, tiempo en el que Philips sufrió un accidente automovilístico y los doctores dudaban hasta de sus posibilidades para caminar. "Me atropellaron y me fracturé las dos piernas. Los doctores le decían a mi mamá que tal vez no podría caminar de nuevo y mírame aquí estoy, más que caminando, saltando", compartió sonriente el saltador.
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