×
NOTAS MATUTINAS MÁS LEÍDAS
hace 5 años
[Política]

Los Corruptos, el nuevo libro de Jorge Zepeda Patterson

Sin Embargo

El periodista, dice Karl Kraus, está marcado por los plazos: cuanto más tiempo tiene

Imprimir
Por Julio Patán / México.- El periodista, dice Karl Kraus, está marcado por los plazos: cuanto más tiempo tiene, peor escribe. Jorge Zepeda Patterson (Mazatlán, 1952), un purasangre del periodismo formado no solo en los trabajos forzados de la edición sino en los de la escritura, como el director de diarios que ha sido y el columnista que sabemos que es, parece confirmar esa máxima.

Los corruptores, el muy bien escrito relato a coro de la investigación de un asesinato en las altas esferas del nuevo priísmo, tiene que haber sido escrita a velocidad de crucero, como prueban el pie de imprenta, septiembre de este año, y la evidencia de que muchos de los hechos referidos en el libro saltaron a las ocho columnas hace pocos meses y en algunos casos hasta pocas semanas.

Antes que nada, Los corruptores es una novela rigurosamente ficcional, no una investigación periodística en clave narrativa. Después de todo, en este país han pasado cosas muy raras, pero no, hasta donde sabemos, que una actriz de gran popularidad sea asesinada en casa del Secretario de Gobernación, motivo por el que se reúnen cuatro amigos de juventud, los Azules, para apoyar a uno de ellos, periodista, que hizo pública la historia del crimen, previa filtración.

El nuevo priísmo de este libro es un nuevo priísmo ficcional, digamos hipotético, casi simbólico, hecho con nombres inventados. Sin embargo, es la novela de un periodista consciente de que el thriller, la novela negra, el género policial, en suma, es un vehículo ideal para arrojar luz sobre el país corrompido y tinto en sangre que nos alberga.

No es necesario avanzar mucho en la lectura para caer en la cuenta de que este libro, más allá del asesinato de Pamela Dosantos, de lo que habla, sobre lo que arroja luz, es la complejidad del México reciente, es decir, el del narco, el de los gobernadores erigidos en señores feudales, el del protagonismo tal vez inevitable de las policías y los servicios de inteligencia y el de los medios de comunicación tradicionales que se niegan a reconocer su decadencia ante el empuje de las nuevas tecnologías (muy presentes en esta historia).

El México, pues, de nuestras ocho columnas diarias. Lo que pasa es que se trata del libro de un periodista escéptico, ahí uno de sus secretos. “Tengo haciendo columna semanal casi 20 años –dice Jorge Zepeda frente a un café– y soy muy consciente de lo agotado que está el recurso. Si relees mis columnas de hace 10 años sobre la corrupción, la podredumbre de la clase política, puedes cambiar los nombres de los protagonistas y se sostienen idénticas. Esto me provoca una sensación de frustración e inutilidad; alcanzas los límites de lo que posibilita el espacio periodístico.” Es ahí, en esos límites, donde se manifiesta la necesidad de la literatura o de la ficción, para usar un término del inglés que ya se quedó en nuestro idioma.

Porque la ficción ayuda a matizar. Zepeda es conocido por su talante crítico, pero su intención en Los corruptores no es pintar el enésimo retrato de una clase política satánica, absolutamente libre de virtudes, sino, por el contrario, acercarse a ella en sus mil rostros y mil matices.

“Lo que quería era demostrar que la política es mucho más compleja que el blanco y negro que se ve desde la calle. Después de 20 años de estarlos describiendo, intentando entenderlos, explicarlos, quería dar cuenta de que los entramados son bastante complejos, de que lo bueno y lo malo está muy distribuido en los actores políticos. Los cuatro amigos en que se centra esta historia tienen sus claroscuros. Como después van descubriendo, los políticos que tienen enfrente también están llenos de claroscuros.”

Lo están, efectivamente. La trama mueve permanente de sus certezas al lector no porque Zepeda Patterson apele una y otra vez al recurso de la vuelta de tuerca argumental, siempre un mal síntoma narrativo, sino porque los personajes, como es propio de cualquier literatura bien hecha, pero sobre todo de la novela negra desde que la patentó Dashiell Hammett, entiende que incluso los más puros y los más viles de los hombres alternan la virtud y el vicio y que en todo caso en donde nos movemos casi todos y casi siempre en tonos de gris.

Lea el artículo completo en SinEmbargo.mx

* Julio Patán es periodista y escritor, colaborador regular de televisión y de diarios y revistas mexicanos
TAGS RELACIONADOS:
Imprimir
te puede interesar
similares