La voz de pronto cobra cuerpo, toma color y se entrelaza con percusiones y trompetas. En el escenario florecen imágenes de la dueña de la voz a lo largo del tiempo. Una voz que ha logrado asimilar al pop los acordes y el fuego del Caribe. La pantalla cae y la dueña aparece, magna, al centro. Con los brazos extendidos, Gloria Estefan provoca un estallido de palmas y zapateos.
Sin más presentaciones, la cubana inicia su recital con fiesta. Liga los temas “Oye”, “Rythm is Gonna Get You” y “Estrellita del Oriente”, con tonos más bajos y menos baile que en otros años, pero en esa aparente calma Gloria sabe conducir la fiesta con inflexiones de voz y guiños al público.
Nostalgia y emoción
“Un saludo a todos los regios… Me gusta esa palabra”, dice Estefan al término del segmento “huapachoso” y se gana de inmediato a los locales. Para rematarlos, continúa “También les dicen monterreyenos, ¿no? Eso me suena a comida. Me dan ganas de comérmelos”.
Sin embargo, el corazón del recital corresponde sobre todo a una persona: Juan Ángel Ruiz. Gloria afirma que quiere a todos los presentes, pero no duda en dedicar el concierto a Ruiz y a Cinthya Suárez, ambos a un costado del escenario, en silla de ruedas.
Para ellos serían los dos temas más emotivos de la velada. “Re-ach”, primero, en su versión castellana, que la cubana interpretó en un costado del escenario, sin perder de vista a sus homenajeados. Más tarde, ya a punto de terminar el concierto, les dedicará “Desde la Oscuridad”.
A la mitad del recital, una invitada amenaza con eclipsar a Gloria: Emilie Marie Estefan, una dotada ejecutante de guitarra eléctrica y batería, como lo dejó ver mientras su madre corría para el primer cambio de ropa de la noche.
Otros dos invitados se hacen presentes: Alexander Pires, en un dueto virtual, y Justin Timberlake, para un comentario audaz: “Diez años antes que Madonna lo tuviera… yo lo tuve”, afirmó la cubana.
Noche de Fiesta
Los segmentos románticos son los más coreados: “Con los Años que me Quedan” prácticamente la canta sólo el público; “Si Voy a Perderte” se deja escuchar entre luces que emanan del escenario como estrellas.
No obstante, las baladas están dosificadas entre momentos llenos de ritmo, quizá para evitar decaídas. Por ejemplo, las trompetas finales de “Anything for You” se ligan con los primeros acordes de “90 Millas”, la distancia de Estefan frente a Cuba, un tema que habla de nostalgia, que tiene algo de tristeza, pero que se baila.
Así inicia otro segmento, el de la nostalgia por Cuba. Pero en todo ese segmento sólo hay baile y sabor. “Mi Tierra”, “Oye Este Canto” y “Cuba Libre”, no obstante su tema, van preparando terreno para la gran canción bailable del repertorio de Estefan, quizá el tema más esperado de la noche: “Conga”, precedida por “Turn the Beat Around”.
El final de esos temas deja insatisfechos a los presentes. No se abandona un baile en el momento climático. Gloria lo sabe, y vuelve con un atuendo negro, su tercer cambio de la noche, para interpretar otra esperada: “Dr. Beat”, “Get on Your Feet”, “Everlasting Love”, entre otros éxitos pasados que sólo sirvieron para que cada presente se llevara su fragmento de fiesta a casa.
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