En el Día Internacional de la Mujer, Doña “Chayo” como la conocen en la colonia Pedregal se declara felizmente casada con Don Carlos, su marido de toda la vida pero no olvida que su matrimonio fue resultado de una imposición de sus padres y no porque entonces ella estuviera enamorada.
“Ahora sí estoy muy enamorada de mi marido, pero yo creo que si las cosas no hubieran sido como fueron yo todavía no me casaba, yo hubiera querido estudiar”, dijo Doña “Chayo”.
Y es que a la edad de 14 años a Rosario López sus papás la casaron, ella dice por equivocación.
“Yo por arte de magia me casé, pues ni novia era de él, me enamoré dentro del matrimonio y seguí luchando y trabajando, vendiendo productos, haciendo demostraciones de cerámica, de toper que se usaba y así fue mi vida, a pesar que nos casamos chiquitos nos supimos sobrellevar”, platicó.
“Yo me casé no porque yo quisiera casarme, me casé por equivocación porque a mis alturas todavía ni pensara en casarme, ni mi novio era”, dijo.
“Pasó que fuimos a encaminar a una banda de muchachos, me dijeron “Chayo” vamos a encaminar a “Sandra” y fuimos, lo que pasó fue que nos pusimos a platicar y se nos hicieron las 11 de la noche y eso hace 35 años era mucho, a mi mamá se le quiso caer el pelo y empezó a buscarme”, narró.
“Ya ves que nunca faltan las chimosas y una le dijo “Chayo” se fue con el novio ¿pero cómo si es una niña? dijo mi mamá, pero mi papá se enojó mucho y culpó a mi mamá, me buscó con un alambre de luz para darme una santa tunda”, recordó.
“Pasó que una prima de mi esposo me dijo no te vayas que al fin que ya te van a regañar y nos pusimos a platicar y a jugar a la lotería y al otro día llegó el papá de mi esposo y lo regañó y le dice “tú te vas a casar” y mi esposo me decía “nos casamos” y yo “nombre si ni te conozco”, recordó.
Rosario López recordó que entonces vivía enfrente de la casa de Carlos pero no se hablaban.
“Él era un vago y yo era una muchacha trabajadora, que ayudaba a mi papá”, platicó.
Ahora, Doña “Chayo” y Carlos llevan 36 años de casados.
“Cuando nos casamos yo sentí miedo, no me quería casar, mi mamá era muy católica y quería casarme por la iglesia pero no aceptaron porque yo era muy chica, gracias a Dios me fue bien”, narra.
Sin embargo, Rosario López reconoce que no todo fue fácil.
“Batallé un año para acoplarme y una ocasión duramos un año separados pero mi papá siempre me decía que era una mujer ajena y que tenía que esperar a mi esposo a que regresara y así se tuvo que hacer”, platicó.
Desde el recibidor de su casa, Doña “Chayo” agradece a Dios que después de todo su esposo le haya salido bueno.
Son padres de cinco hijos, cuatro hombres y una mujer, para quienes ella tiene dedicada su vida.
“Yo nunca dejé de trabajar en lo que fuera, duré 9 años en Confecciones de Monclova y luego en una cooperativa hasta ahorita que estoy enferma pero puedo trabajar en casa, en tejidos, vendo lo que sea, yo tengo que trabajar para sobresalir no por mí sino por mis hijos, por mis nietos”, cuenta.
En el Día Internacional de la Mujer agrega que la vida de las mujeres desde que nacen hasta que mueren es dura porque a diferencia de los hombres, a las mujeres los deseos de superarse en otros aspectos
de la vida no las salvan del trabajo del hogar.
“A veces mi marido me dice, ahí deja “Chayo” no hagas nada, pero uno se levanta y hace y eso no lo termino de entender”, finalizó.
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