La tarde de este jueves, en el templo Padre Nuestro, el sacerdote Humberto González Galindo señaló que, además de ser una excelente compañera, madre y esposa, cumplió la misión que Dios le había encomendado, y ahora ya goza de la compañía de Dios y su esposo, el ex gobernador Óscar Flores Tapia.
Sus hijas, Julia Isabel y Rosa del Tepeyac Flores Dávila, al igual que Óscar Flores Iturbe, en compañía de sus familiares y amigos, a pesar de su tristeza, tenían la satisfacción de que doña Isabel Amalia Dávila de Flores Tapia fue una excelente madre, amiga y confidente.
“Sabemos que quien nos ilumina y nos orienta en la vida es la Palabra de Dios, la esperanza de la vida eterna y la certeza de un Dios que nos quiere, nos ama y nos acompaña y nos encomienda en la vida. Nuestra hermana Isabel Amalia cumplió su misión en la vida, sus familiares, amigos y los que la conocimos sabemos de su bondad, alegría”, dijo el sacerdote.
Asimismo, luego de bendecir el féretro, su hija, Rosa del Tepeyac dijo unas últimas palabras, en las que además de dar el último adiós, agradeció a cada una de las personas que estuvieron junto a su madre, aun después de la muerte.
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