Más allá de lo que refleja por fuera, en su interior hay una persona sensible que hondamente guarda sus sentimientos, los que le despiertan cada gesto de bondad que ha recibido.
A punto de cumplir 12 años de edad, no profundiza en las razones, desconoce porqué tiene linfoma de Hodgkin; le incomoda haber perdido el pelo y los malestares de la quimioterapia.
Es natural que a veces sea remilgoso con la comida por las náuseas que le provocan los olores de los alimentos. María Concepción Zamora comprende al segundo de sus cuatro hijos y cuando puede, lo consiente con lo que más le gusta.
Éstos son algunos rasgos de la personalidad de Chuy, un niño que en los juguetes que le regalan encuentra consuelo y en los dibujos que hace cuando está en el hospital, desahogo y agradecimiento.
Viajan hoy a Monterrey
Este domingo, su madre que para apoyar en la economía del hogar se dedica a la venta de platillos, dulces o tamales, alista los preparativos para viajar por octava ocasión a Monterrey, en donde por 10 días Chuy recibirá quimioterapia y le practicarán un gamagrama, luego de una segunda recaída.
Aunque viajan en transporte del Seguro Social, con los 450 pesos que recibió del Grupo de Apoyo a Personas con Cáncer para viáticos y el dinero que obtuvo de sus actividades, logró reunir mil 100 pesos.
“Cien pesos por día durante más de una semana es poco porque no todos los días estará hospitalizado, pero se tendrá que esperar para que le hagan el gamagrama, estudio que se hace para detectar la presencia de células malignas”, señala María Concepción.
El padre de Jesús, Pablo Martínez Castillo, quien tiene un trabajo temporal por el que gana 300 pesos a la semana, se hace cargo del cuidado de dos hijas pequeñas con apoyo del hijo mayor que a los 16 años de edad también contribuye a los gastos de la familia, cuando Jesús y su mamá están ausentes.
Para Chuy, los días en el hospital no son del todo malos, los mejores momentos los aprovecha para dibujar, así ha dejado plasmado en una hoja de cuaderno lo que percibe su mirada cuando está internado.
Las caprichosas formas de los cerros, imponiéndose frente a la clínica 25 del Instituto Mexicano del Seguro Social, invadidos por edificios que no parecen terminar, comunes en la gran ciudad, sus comercios y vialidades, los captura con infantiles trazos.
“Esto es lo que veo desde el cuarto del hospital 3.P, módulo I 304 Monterrey”, reza el dibujo hecho por un niño que enfrenta una lucha que no pidió. También se da tiempo de agradecer por escrito a las personas del GAC que están al pendiente de su estado de salud, es la forma que elige Jesús Martínez Zamora, un niño de carácter parco para expresar su sentir.
Además de disfrutar sentirse consentido y los juguetes que ha recibido en el hospital, Chuy tiene una habilidad que practica con discreción, como si no le interesara que los demás sepan de ello.
Debido a que ha dejado de ir a la escuela por los constantes viajes a Monterrey, en el tiempo que está en su casa logra hacer en pocos minutos creaciones que salen de su imaginación con pedazos de plastilina, dando forma a figuras de animales o dinosaurios.
El próximo 26 de noviembre, Jesús cumplirá 12 años de edad, sobre el fin de su tratamiento su mamá todavía no tiene noticias y es seguro que los viajes a Monterrey se repitan los siguientes meses.
Un deseo tiene Chuy, le gustaría en su próximo viaje poder llevar un DVD portátil para ver películas como lo hacen otros niños que como él, acuden a sus
quimioterapias.
Tejiendo vidas con esperanza
La semana anterior, a través del proyecto “Tejiendo vidas con esperanza” que se realiza conjuntamente con el GAC, se daba a conocer la historia de Jesús, las dificultades por las que pasa su familia para proveerse de recursos necesarios para los gastos del hogar y sus traslados a Monterrey, cuya estancia se prolongan hasta por 10 días.
A través de este espacio se hace un llamado a personas de la comunidad que de manera voluntaria deseen apoyar a Jesús, materialmente o con apoyo en efectivo.
Actualmente recibe dotaciones de Pediasure del GAC para recuperar defensas y esta semana una persona llamó a su mamá para donarle ropa de segundo uso que puede usar para vender y ayudarse.
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