Víctor Hernández Pérez es uno de los tantos mexicanos que perdieron su empleo, ahora limpia los vidrios de los autos que se estacionan en un centro comercial y en una mueblería en el primer cuadro de la ciudad.
“El escasez del empleo, ya ve que no hay, aquí como quiera uno trabaja para sacar el día, tengo cinco hijos y mi esposa también me ayuda, ella tuvo que trabajar”, narra Víctor bajo un intenso sol.
Aquí le echamos ganas todo el día, ahí sale para la semana, a veces más que en la albañilería, uno hace trabajos por propia voluntad, vivimos de lo que la gente nos quiera ayudar, viernes, sábado y domingo hay más trabajo y entre semana disminuyó.
Dos de sus cinco hijos estudian en secundaria, los gastos son bastantes y ahora tendrá que laborar más, pues vienen las graduaciones.
Por día en promedio Víctor limpia hasta 30 vehículos y hay ocasiones, en fines de semana o en quincena, que son más.
Sin importar las inclemencias del tiempo con temperaturas superiores a los 35 grados, laboran toda su jornada que inicia a las 7:00 de la mañana y culmina a las 10:30 de la noche.
Es difícil por la situación económica para Víctor y su familia, sobre todo al llegar una enfermedad, no está afiliado desde hace nueve meses al régimen del Seguro Social y como ha podido ha logrado enfrentar la adversidad de las enfermedades y así salir adelante.
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