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Coahuila

Madre… sólo hay una

Por Verónica Marroquín

Hace 1 año

Para mi santa madre: Chela, con profundo amor.

Estimadas madres lectoras:

Es un privilegio de Dios el poder escribir estas sentidas líneas para el ser más excepcional que he conocido en mi vida, lo primero que seguramente vieron mis ojitos al nacer, fue a mi santa madre, Chela, como todos los que la quieren y aman le dicen, mi padre en primer lugar. Yo le digo mamá, mamita hermosa. Gracias papá por ese amor infinito que le profesas y la paciencia que ambos se tienen al pasar de los años, el matrimonio de ya casi 63 años y contando, Dios les ha bendecido sin duda y a nosotros sus hijos, nietos y bisnietos. Agradecemos a Dios por esta gran bendición de tener a nuestra madre, esposa, abuela, bisabuela, hermana e hija. Ser humano maravilloso, con una sencillez inexplicable, con un amor desbordante de amor y atenciones, se ha desvivido por cada uno de quienes conformamos su familia. Y también es una excelente amiga y vecina, ya lleva 50 años junto a mi padre viviendo en ese hogar, donde los hombres ya fallecieron, y mi padre privilegiado sigue con nosotros, él también es un hombre excepcional como ninguno, por eso creo que Dios nos sigue bendiciendo con su vida, bueno, a ambos. Llevan una vida muy tranquila ahora que ya no tienen tanto trabajo fuera de casa, y ve y trae, en fin, lo cotidiano de unos padres responsables y que aman a su familia. Les comento con gran alegría y agradecimiento a Dios que mi madre cumplirá, primero Dios, 89 años y contando, y mi padre 90 años y contando también. Son inseparables, aún son independientes, aunque ya sus pasos son lentos, y a veces los dos juntos son como niños, los escuchamos y a veces nos da mucha risa, porque cada uno habla de cosas distintas por una hora y se responden, cada uno con su tema, es gracioso y luego, ya les decimos después de un rato que están hablado de temas diferentes y todos reímos, a veces hasta las lágrimas, es parte de la vida. Un día, no hace mucho, papá me dijo: ya soy como un niño, y sí. El más bello niño grande papá. Te amo.

Mamita querida: en este momento, mis lágrimas se asoman, de emoción, de agradecimiento porque Dios en su infinito amor te ha dejado a nuestro lado estos casi 89 años, disfrutando de tu existencia, querida mamita, fuiste una belleza de mujer, con una figura envidiable, qué cinturita de avispa, decía mi papá, esos chamorritos tan suculentos, digo yo, jajaja, recuerdo que mi tío Oscar, el hermano más chico y el único que le queda vivo, decía: tú papá se enamoró de Chela por ellos, jajaja. Pero quien te conoce, sin duda puede ver que tienes un don de gentes, aunque los pretendientes que tuve en mi época de adolescente no decían eso jaja, decían que eras un sargento matute, con todo respeto y sí, fuiste muy exigente en unas cosas, y en otras no, como la normatividad de nuestros tiempos lo exigía, supongo. Pero jamás me regañaste por sacar malas notas, eso te lo agradezco, porque he sido una mujer especial, las matemáticas, física y química jamás les entendí, me llevabas a clases de recuperación en la primaria, yo soy social desde que nací, eso decía mi abuelita materna, que había nacido con el título de relaciones públicas. Y sí, estoy de acuerdo, cada ser humano tiene diferentes habilidades y dones.

 

Sólo nos exigías que hiciéramos la tarea, que eso era todo lo que teníamos de responsabilidad. Siempre llevándonos y trayéndonos a los 5 hijos que fuimos, yo tan distinta a ellos, pero hay algo que nos asemeja, las buenas personas que criaron tú y papá con amor y dedicación. Cada quien a su estilo. Con sus aciertos y probables errores. Muchos más aciertos, sin duda.

Mamita: no me cansaré de agradecerle a Dios por nacer de tus entrañas, de que me hayas llevado nueve meses en tu vientre, que me hayas creado, que hayas cuidado de mí los primeros años de mi vida, sin separarte de mí. Gracias, papá, por proveerle de todo lo necesario para que no tuviera que trabajar fuera de casa y estar al 100 con sus hijos. Ahora es un privilegio quienes no salen a trabajar fuera de casa y poder gozar de estar al lado de sus bebés. No todos tienen esa bendición. Y claro, otras mujeres por decisión propia salen a trabajar y dejan a sus hijos en guardería, o con la mamá o suegra, cada quien sabe por qué sí y por qué no, todas las decisiones son súper respetables. Últimamente, te recuerdo mamita, cuando ibas a las juntas del colegio, muy arregladita, con tacones, aun recuerdo los vestidos que te ponías, sobre todo uno color chocolate claro con anaranjado, entallado, pues tenías una bella figura a pesar de los cinco hijos que tu cuerpo bendito dio vida, con esas caderas y cinturita que nos heredaste, gracias mamita por eso, también mis hermanas y yo, y hasta tus nietas lo agradecen, esa herencia de la anatomía. Aunque mi columna no mucho. Ah, cómo me ha dado guerra, ahí si hubo un defecto, jaja, no te creas mamita, pues así es la vida, no se puede ser perfecta jajaja. Modestia aparte. Gracias por acunarme, por acunar a mis tres hijas, por estar ahí siempre en mis mayores dolores de vida, siempre has estado ahí al pie del cañón, eres insuperable de verdad.

Ahora que recibí el galardón de mujer 2025 por activista social, estaba tan feliz de que ustedes mis padres, pudieran verme, que esto es un fruto de ustedes, es el fruto de su ejemplo, de su educación y de su amor por mí. Ese premio es gracias a ustedes que me criaron siempre viéndolos ayudar a quien pasaba por la casa, pidiendo ayuda. Siempre ayudaron, ahora les digo que no abran la puerta, sea quien sea por seguridad. Ya ayudaron toda su vida, ahora nos toca a sus hijos y nietos ayudarles a ustedes en todo lo que sea posible y que se dejen, porque, ah qué tercos son. Y más para solicitar ayuda.

Mamita: sse acervo cultural que tienes, esa memoria envidiable, aunque estos últimos años, ya no tanto, y es explicable, antes te sabías hasta que día me llegaban los recibos de servicio de luz, agua, etcétera. Ahora yo debo estar al pendiente, pues ya es hora de que descanses mamita, que te cuidemos y apapachemos nosotras a ti, nos regalaste tu tiempo, y tanto, tanto amor, atenciones. Fuiste enfermera, nana, chofer de lujo, eso sí, de todos nosotros, hijos y de mis hijas, particularmente, sobre todo cuando enfermé. Qué bendición que seas mi mamá. Te amo, mi mamita bella, mamacita hermosa, otra vez mis ojos se llenan de agüita, Dios nos permita que estés sana por más años junto a nosotros, es un regalo para todos llegar a casa y que ahí siempre estés para nosotros, eres nuestro mundo, nuestro refugio, el de todos y todas. Pero eres muy terca, no te dejas ayudar, aunque, ya que sí hablamos de tercas, tú y yo nos damos un tirito, porque ya, sí o sí, necesitas de nuestra ayuda mamita, la casa es muy grande y no puedes ya tú solita. Aunque digas que sí puedes y que así te entretienes y que eres feliz estando en tu hogar. Ayer 10 de mayo, Estefa e Isaac, mi yerno querido, te invitaron a comer como el año pasado para festejarnos a las dos, y qué padre la pasamos, ¿te acuerdas?, qué lindo y exclusivo restaurante, lleno de novedades que a ti te gustan. Y el paseo por el Río Santa Lucía, Estefa y yo veíamos tu carita de felicidad, te amamos tanto, mamita querida.

Qué maravillosos recuerdos tengo de ti, en casi todo estás ahí, mamaíta hermosa. Ahora que tu cabello es de nubes, tan suave, como de bebé nuevamente, te veo tan indefensa, como una niñita, esperando las visitas de tus hijos y nietos que viven aquí, pues hay otros que te han de extrañar horrores, pues están en Rusia, en Canadá y Barcelona, los tres hijos de mi hermana mayor, que ella te visita más seguido ahora y qué bueno, me alegra que se dé sus escapadas.

A todas las mamás que me leen, Dios les bendice, que la vida y sus hijos les regresen con amor la vida que les dieron. Una mamá jamás debiera estar sola. Si tienes a tu mama todavía, ve y abrázala y dile cuánto la amas, y le agradeces, y si no se lo mereciera, aun así, díselo. Será el mejor regalo de vida, porque madre sólo hay una. Diosito por delante.

 

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