Según pudo corroborar Zócalo Saltillo, a pesar de que existe un letrero señalando un área de ascenso y descenso que marca dos minutos como máximo, un guardia de seguridad y personal de la Central Camionera sólo da paso libre a los taxis y niega la entrada a particulares.
“Tuve que pagar 13 pesos de estacionamiento para no tener que dejar a mi hijo en la calle con las maletas”, se quejó una usuaria. Agregó que no es posible que el acceso sea sólo para los taxistas y las personas tienen que salir de la Central cargando sus maletas para abordar un auto particular.
Y si bien se buscó al administrador de la Central, su oficina se encontraba vacía, por lo que un empleado se limitó a informar que “ahora va a ser así”.
Lo anterior aun cuando el Ayuntamiento autorizó esta remodelación a fin de prestar un mejor servicio a los ciudadanos y optimizar su funcionamiento con mejores accesos.
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