Sin embargo, la porra de la novena verde no dejó de agitar el Sarape cuan largo es, en apoyo a su escuadra, siempre altaneros, confiados en el poder que emerge de la tribu hacia el campo cuando tras cada ritual sus jugadores se impregnan con el calor de los cánticos y gritos de apoyo.
Estos guerreros de las gradas, cubiertos con las máscaras de Dr Wagner Jr, Súper Muñeco y Huracán Ramírez, emprenden junto al Sarape su lucha en el “coliseo verde”, sin perder nunca la esperanza de levantar el nuevo trofeo de campeón, cargando pancartas que rezan “Los Yanquis fueron campeones 24 veces, pero los Saraperos son otra cosa” y que hacen olvidar la maldición del “ya merito” y soñar con el trofeo norteño.
En un breve sondeo, la afición recalcó que prefiere como rival para el campeonato de liga a los Tigres de Campeche, para que la final tenga mayor mérito para los Saraperos, ya que según en opinión de algunos aficionados a los Vaqueros, Laguna limpió el camino a Saltillo tras eliminar a los Diablos, aunque ellos están conformes con esta hazaña cuando nadie daba nada por Laguna.
MIGUEL SOLÍS: A BASE DE ESFUERZO
Víctor González
M Miguel Solís, ex coach de pitcheo de Saraperos de Saltillo y ahora trabajando para Vaqueros Laguna, señaló que después de una larga temporada de inconsistencia en ese departamento, el staff logró equilibrarse al final y hoy cuentan con elementos de confianza que podrán sacar al equipo adelante, como Baudel Zambrano, Alberto Manrique, Víctor Santos y Juan Delgadillo, sus abridores.
“En la primera vuelta tuvimos un equipo desastroso, con pitchers inconsistentes, pero poco a poco fuimos tomando ritmo y llegamos a donde hemos llegado ahorita, con un cuadro bien definido”, indicó.
“Ahora estamos en una serie corta, nos creían el equipo chiquillo y aquí estamos peleando por el campeonato de la Zona Norte; tanto Saraperos como nosotros tenemos la oportunidad de conquistarlo, los dos hemos llegado a base de esfuerzo”, mencionó al referirse al “Clásico Coahuilense”.
Entrevistado antes del juego de ayer, dijo que la derrota del martes, cuyo resultado fue muy disparejo y no les favoreció, se debió a una mala salida de Baudel Zambrano, situación que le pudo haber pasado a cualquier lanzador.
“Fue un juego desastroso, pero son situaciones del beisbol, no es señal de cansancio; tenemos que ir paso por paso y pensar en los juegos que siguen, espero que no se sigan presentando estas situaciones, porque nosotros tenemos la confianza en salir adelante, como ya lo hemos demostrado”, mencionó.
ACECHAN LOS RECUERDOS
Después de 16 temporadas como jugador de Saraperos y otras tantas como coach de pitcheo, Miguel Solís vuelve a Saltillo vistiendo la franela de los Vaqueros.
Para el estratega ser rival de Saltillo es una cuestión de profesionalismo que tiene que asumir, pero aclaró que no podrá dejar a un lado las anécdotas y experiencias que vivió en el equipo verde.
“Como trabajador del beisbol tengo que defender la camiseta donde estoy, claro que la oportunidad como pelotero y como coach me la dio Saraperos y sería falso en decir que no siento algo; aquí en Saltillo radico y aquí tengo mi familia, mis hijos; el pasado no se puede olvidar de la noche a la mañana”, dijo.
NO HA SERVIDO EL TALISMÁN
No sólo el esfuerzo y el espíritu de salir adelante son suficientes para ganar en cada partido de los Vaqueros Laguna; existe un personaje que en los últimos juegos les ha traído buena suerte y que llegó como un elemento más que ya es considerado parte de este conjunto.
Se trata de “Beto”, a quienes los jugadores llamaron así aunque su nombre original (en la serie de Plaza Sésamo) es Enrique.
“Lo nombraron así y se le quedó; su nombre verdadero es Enrique, lo sabemos, pero todos lo comenzaron a llamar “Beto” y así se le quedó”, señaló Héctor Pimentel.
El cronista viajero de la Laguna narró la forma en que “Beto” llegó a ser parte de la familia de los Vaqueros.
“Fue al principio de la temporada, a mí me lo regaló el presidente administrativo del Club, Carlos Gómez, pero fue de una manera que me pareció extraña; me dijo: ¿sabes?, ya tenemos un nuevo cronista, te vamos a remover de tu puesto, a ver dónde te ponemos porque ya va a empezar a trabajar en tu lugar”, comentó.
“Lo tomé muy en serio por la forma en que me lo dijo, pero mi sorpresa fue mayor cuando sacó al muñeco, me lo acercó y me dijo: ¿qué te parece?, este es el nuevo compañero. Me dijo que me daría buena suerte a mí y al equipo, que él nos llevaría al playoff y ya ves, aquí estamos”, relató.
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