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hace 5 años
[Mesa Central]

Coahuila: matrimonios gay; la lucha por la verdadera igualdad

Edith Mendoza

Representantes de la comunidad homosexual, políticos y de la Iglesia discuten sobre lo que acarrearía a la sociedad una reforma

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Saltillo, Coah.- Materia de interminables y controvertidos debates es el que se lleva actualmente en el Congreso local a partir de la iniciativa que busca modificar el Código Civil, a fin de avalar los matrimonios entre personas del mismo sexo.

El diputado local Samuel Acevedo, del Partido Social Demócrata (PSD), propuso recientemente reformas al Código vigente que, entre otras cosas, permitiría que personas del mismo sexo puedan acogerse a la figura del matrimonio.

El diputado, así como Lol Kin Castañeda Badillo, secretaria de la Defensa de la Diversidad Social y secretaria de Asuntos Jurídicos y Derechos Humanos del PSD; la diputada federal de extracción panista, Esther Quintana Salinas, y el padre Roberto Coogan, de la Pastoral Penitenciaria, llevaron el tema a la Mesa Central de Zócalo Saltillo.



Diputado, ¿nos puede explicar a grandes rasgos de qué se tratan las modificaciones que plantea en el Código Civil?

Samuel Acevedo: Actualmente el Código Civil establece que el matrimonio es la unión entre hombre y mujer, entonces lo que nosotros planteamos es que se le quite ese concepto y solamente quede como la unión de dos personas. Además, actualmente dice que es con fines de procreación, pero nosotros se lo quitamos para dejarlo en la unión de dos personas que puedan convivir y ayudarse mutuamente.

Actualmente hay dos entidades que funcionan con un sistema parecido, que son el Distrito Federal por decreto del Legislativo y el Ejecutivo, y en Oaxaca, por disposición de la Corte.

¿Cómo ha funcionado ésta figura en el Distrito Federal? Hemos tenido muchas voces en contra, otras a favor, ¿cuáles son los argumentos para aprobar una figura como ésta?

Lol Kin: Los argumentos tienen que ver con el reconocimiento de los derechos humanos, la realidad es que se ha hablado mucho acerca de la familia como una institución natural y milenaria, y hacia donde nos lleva el reconocimiento de los derechos humanos es a entender que la familia es una construcción social y cultural que tiene distintas composiciones, de acuerdo con la época y el lugar, a una serie de condicionantes políticas, sociales. La verdad es que a quien se está vulnerando en este caso es a lesbianas y homosexuales, se hace con base en un prejuicio.

Lo único que queremos es gozar de los mismos derechos que tiene el resto de la población, porque estamos sujetos a las mismas obligaciones fiscales, penales, etcétera. La intención es que el Gobierno deje de ser omiso y deje de hacer una distinción, y con ello una desigualdad en donde no la hay. Nuestras familias existen, han existido históricamente y el grave riesgo que tenemos en este momento es que esas niñas y esos niños no gocen del reconocimiento pleno de sus familias.

Por ello, se ha permitido que la máxima instancia de impartición de justicia, que es la Suprema Corte, diga que se trata de un tema de derechos humanos, constitucional, de dignidad. A partir de ello es que se ha generado el debate en otros estados de la República.

El papa Francisco ha dicho que una de las cosas de las que está verdaderamente en contra es la figura del matrimonio entre personas del mismo sexo. ¿Qué nos dice sobre ello?

Robert Coogan: La Iglesia quiere mantener una visión del matrimonio como la unión entre un hombre y una mujer, otras relaciones pueden tener otros nombres. En Coahuila tenemos el Pacto Civil, no tenemos problemas con eso, estamos de acuerdo con el derecho de personas que viven sus vidas en cierta protección, pero queremos reservar la figura de matrimonio para la unión entre hombre y mujer. El término matrimonio es un término antiguo y ha sido entendido de esta manera. Para mí, personalmente, algo que tengo muy presente cuando yo estudié en la prepa la psicología todavía decía que la homosexualidad era una enfermedad mental. Me alegro de que eso haya cambiado y que se pueda decir abiertamente, aunque los estigmas y hasta el peligro no ha sido abolido completamente.

¿Cómo va a ser la vida de personas homosexuales en la sociedad?

Mucho de eso son preguntas sin respuestas aún. En mi propia generación he visto tristemente que muchos murieron de VIH en los años 80. Pero no he visto una propensión en uniones femeninas. Vamos a decir que si la vida homosexual es una burda copia de heterosexuales, ya estamos creando un estigma en contra de homosexuales que no forman una unión. La idea de matrimonio de la Iglesia también se refiere a una unión permanente, que dura mientras dura la vida, pero también gran parte del mundo no acepta.

¿Cuál es la visión de Acción Nacional en particular?

Esther Quintana: En el ideario político de Acción Nacional, la dignidad de la persona es uno de nuestros elementos más importantes. La persona es un ser integral con derechos y con obligaciones, hombres, mujeres: son personas. Estoy de acuerdo en que hay discriminación en este país, pero no solamente sobre las personas con preferencias sexuales diferentes, sino que hay una discriminación tremenda para los indígenas, no sé por qué nos asombramos tanto los mexicanos con el racismo si somos un ejemplo muy consistente en la forma en la que nos dirigimos a esta parte importante del mestizaje que somos. También hay discriminación para mujeres, y si de ribete eso, eres indígena y mujer… Estamos conscientes de que es una cultura que tenemos que cambiar en este país y por eso subrayo que las personas estamos al margen de preferencias sexuales, al margen de creencias religiosas, al margen de estatus socioeconómicos.

El matrimonio en un contrato bilateral que se da por voluntad de ambas partes y los dos alcances que protege la ley, es el darse ayuda mutua y también para la procreación. Yo nací en un puerto de Guerrero y crecí en Coahuila. Es una mentalidad muy diferente la que existe en los puertos y en las fronteras, quizá por el flujo de la gente que viene de fuera. No tengo nada en contra de las personas con preferencias sexuales diferentes, ese es un asunto muy personal y yo lo respeto. Lamento mucho que todavía en nuestro país no se hayan llevado a cabo reformas importantes para las personas que se acogen a estos pactos civiles, que viven juntas y que tienen derecho a hacerlo, así como a derechos que todos los demás tenemos. Todavía no se hacen reformas en la Ley Federal del Trabajo, que debieran de estar, pues un trabajador tiene derecho a que la pareja disfrute del Seguro Social, etcétera. Ahorita tengo la fortuna de que estoy en un momento en que puedo trabajar en ese ámbito para que se lleve a cabo y quien viva en una unión de esta naturaleza, tenga derechos de su pareja trabajadora, por ejemplo.

El matrimonio es entre un hombre y una mujer. También existe el Pacto Civil, que genera también derechos y obligaciones para las parejas; creemos innecesario llamarlo matrimonio cuando son dos personas del mismo sexo

Lol Kin: Las leyes se definen y se redefinen para garantizar la convivencia social. A partir de eso es que tenemos toda una estructura legislativa y todo un Gobierno dividido en qué hace quién. Las leyes no regulan las formas de vida, son las formas de vida las que generan nuevas leyes, entonces por ello estos años hemos visto cómo han comenzado a surgir los debates y las legislaciones en pro de las personas migrantes, por ejemplo, no porque no hubiera migrantes antes, sino porque no tenían una apertura frente a la ley, lo mismo para las personas con discapacidad, para las personas adultas mayores, y es hacer una especificidad en donde no la hay, es donde hay un vacío legal.

Lo que queremos no son derechos diferenciados, queremos formarnos en la misma ventanilla y entonces a partir de ello no hay una limitante para cambiar en el Código Civil, una ley que está siendo discriminatoria y que restringe en este caso el poder garantizar ese vínculo que se da exclusivamente a un hombre y una mujer y dejarlo entre dos personas. El fallo que hace precisamente la Suprema Corte de Justicia de la Nación en enero para el caso de Oaxaca, en donde determina inconstitucional el Artículo 143 del Código en ese estado, que decía que el matrimonio es la unión entre un hombre y una mujer con fines de procreación, y lo redefine como la unión entre dos personas. Lo de procreación tiene que ver con los derechos sexuales y reproductivos, la garantía que debe haber de que cada hombre y cada mujer pueda decidir si quiere o no tener hijos, y no una obligación implícita.

En la Ciudad de México no hubo ninguna discusión sobre el concubinato, porque en nuestra sociedad se ha entendido como “casa chica”, eso que nadie quiere, eso devaluado. Esta sociedad nos ha enseñado que la desigualdad forma parte de nuestra cultura y con eso el fondo es pensar en leyes diferenciadas. La discriminación existe y las hijas y los hijos de personas lesbianas y homosexuales hoy por hoy están siendo discriminadas no sólo por la sociedad, sino por el Gobierno que no les reconoce los mismos derechos que a los hijos de las personas heterosexuales, es el Estado quien está vulnerando a esos niños. Tenemos que generar leyes que deconstruyan la discriminación y no la invisibilicen.

¿Crees que como sociedad estamos ya preparados para enfrentar una situación como está en dado caso de que se apruebe?

Robert Coogan: Creo que el diálogo enriquece siempre. Palabras… si decimos diferencias o discriminación, también podemos decir diversidad es enriquecimiento. Son casi sinónimos, pero no. Eso es parte del problema. Sabemos, reconocemos que un hombre, una mujer, unos novios, se encuentran, se enamoran, tienen la ilusión de casarse, se supone que van a tener hijos. Eso no es del mismo sexo, saben que de su relación no van a brotar hijos. La fecundidad en su relación tiene que manifestarse de otra manera.

La Iglesia no enseña que dos personas del mismo sexo están en pecado grave, pero es una sutileza. El hecho de que es algo diferente a la concepción de matrimonio, no significa que es necesariamente maldad o personas nefastas buscando hacer algo malo. No decimos eso; sin embargo, esa es la visión popular. Hemos estudiado lo que es una familia en el siglo 21 y no es lo que ha sido. Matrimonio y familia son conceptos que tienen raíces profundas, la Iglesia tiene una visión muy clara, tanto que está muy exigente en no querer utilizar el término matrimonio por cualquier relación entre seres humanos, pero también hay una preocupación sobre qué quiere decir familia. Hay mucha diversidad y muchas cosas que están pasando en el mundo.

¿Qué pasó con la familia extensa que da identidad, capacidad?, ¿falta debatir sobre este tema, o aspectos como el de los hijos o menores de edad?, quizá a muchas familias es realmente lo que les preocupa

Samuel Acevedo: Nos resistimos a los cambios. Recuerdo cuando nos impusieron el cambio de horario, hubo resistencia, preguntas y cuestionamientos. A final de cuentas nos venimos acostumbrando. Recuerdo también el cinturón (de seguridad), opinamos en contra, pero ya es un hábito. Hace años hablar de divorcio era hablar de herejía, pero ahora es algo normal. La sociedad va cambiando. Las leyes no se hacen para establecer hábitos, sino para reconocer hábitos.

La homosexualidad ha existido desde años inmemoriales, ahora estamos reconociendo un problema de la falta de derechos y la discriminación que se da. Creo que vamos ganando terreno. He platicado con muchos sectores, sobre todo los más jóvenes están de acuerdo porque están más abiertos, hay resistencia en las personas adultas.

Me han preguntado hasta que si soy gay, y no soy, soy heterosexual. Yo propuse la ley del feminicidio en Coahuila, y no soy mujer.

¿Te hacen bullying en el Congreso? (risas)

Samuel Acevedo: Fíjate que no, tengo mayoría. Han reconocido que la homosexualidad no es una enfermedad, la homofobia sí.

¿Se vulnera el desarrollo de un pequeño al crecer en un matrimonio legitimado entre dos personas del mismo sexo?

Esther Quintana: Este derecho lo embocan las personas que quieren adoptar niños. Pero no se está pensando en el derecho que tienen los niños. Nosotros seguimos pensando en que no necesariamente lo más adecuado para un niño es que crezca con dos personas del mismo sexo. Es importante la figura masculina y femenina en ese núcleo, aunque eso no garantiza nada. Hay parejas heterosexuales que son un desastre y los niños pagan las consecuencias. El tema de la adopción nosotros lo enfocamos desde el punto de vista del derecho de los niños.

Samuel Acevedo: No hay ninguna garantía de que un matrimonio heterosexual pueda bien educar a sus hijos. La prueba es el mundo en el que vivimos con muchas deformaciones, pero sí hemos escuchado testimonios de parejas homosexuales que son un ejemplo. La gran mayoría de los homosexuales nacieron y crecieron en un matrimonio heterosexual. Va junto con pegado, les vamos a reconocer los mismos derechos, las mismas obligaciones.

Lol Kin: Esto es parte de lo más controversial de este reconocimiento, y tiene que ver con varias cosas. Nadie nace discriminando, las personas aprendemos lo que tenemos alrededor y lo tomamos como válido.

A mediados del siglo pasado, que una mujer trabajara era terrible, era una vulgaridad, un pecado. Las sociedades van evolucionando. En la medida en la que nos reconozcamos y tengamos certezas jurídicas, nos va mucho mejor. El tema no tiene que ver con un dogma de fe, no hay un movimiento que le pida al Estado Vaticano que reforme su derecho canónico al respecto, de lo que estamos hablando es de derechos civiles en esta Federación. Lo que ha quedado entre velado es que las lesbianas y los homosexuales tenemos matriz y pene, y que afortunadamente la ciencia ha avanzado en todos los sentidos. Frente a eso, los métodos de reproducción asistida no han sido desarrollados para este sector, fueron desarrollados para matrimonios o parejas heterosexuales que no pueden procrear.

La adopción surge en la legislación para personas solteras, las excepciones a mediados del siglo pasado eran para los matrimonios. Una persona soltera implícitamente no ejercía su sexualidad, por lo que la forma de tener una familia era la adopción, y cualquier persona tiene derecho a este proceso. Lo que decimos es que se permita formarnos en la misma fila. La institución de la que esté a cargo la adopción tendrá que analizar caso por caso cuál es la familia idónea para ese niño o niña.

Suponiendo que se aprobara la reforma, ¿qué sucedería en el corto plazo?

Roberto Coogan: Creo que se tendría mucho interés en el punto de vista de la Iglesia. No se dice que una pareja homosexual va a desviar a un niño, ni que hay hijos de una familia donde la crianza está en manos de personas de un sólo sexo, no puede salir bien. Mi papá fue criado por su mamá y dos tías solteronas, y salió capitán de su equipo de basquet, pero mi papá sí extrañó la presencia de un padre, de un varón.

Veo que la sociedad, ya que no ha logrado tapar a la comunidad gay, quiere encajonarla en ser burda imitación de heterosexuales.

En mi vida, uno de mis primeros trabajos fue en un teatro de Nueva York, había un señor que diseñó un baile con mujeres llamado Rockets. Obviamente era gay. Toda su creatividad él la había canalizado al mundo del teatro. Había tenido sus parejas de intimidad cuando él sintió la necesidad. Pero así ejerció su vida, muy discretamente, aunque en Broadway eso era un escándalo. Trabajé también para un anfitrión de antros. Él de joven estuvo en manifestaciones de StoneHole. Nunca pensó en casarse. En el círculo en el que él se desenvuelve no se ven personas que hayan madurado, o que estén por mucho tiempo, pero personas creativas, que han hecho cosas increíbles, como militante político, su capacidad de estar un día en Nueva York y al otro en Los Ángeles y luego quien sabe dónde, defendiendo derechos, así es él. Eso ha sido una característica de la comunidad gay. Es irresponsable para un padre de familia tomar un trabajo que lo deja mucho tiempo fuera de casa. Hay un espacio urgente en la sociedad para personas que no se casan y tradicionalmente son personas con orientación sexual diferente.

Esther Quintana: Para mí están reconocidos los derechos de los homosexuales. Ya existen las figuras en las que se reconoce la vida en común de las personas del mismo sexo, con derechos y obligaciones.
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¿Cuál sería tu mensaje para concluir?

Samuel Acevedo: Que lo analicen de manera abierta, sin prejuicios. Vivimos en un estado laico y afortunadamente la legislación civil se ha estado encargando de todo, el registro de los niños y todo este tipo de cosas. Estamos luchando para que se respeten los derechos humanos. El Pacto Civil no es igualitario, sigue siendo discriminatorio. Juega un papel diferente al matrimonio.

Lol Kin: El Pacto Civil en su momento fue un gran avance, pero no del todo porque lo que hace es zanjar las diferencias culturales que tenemos en donde no tendría que haberla. La SCJN determinó que era inconstitucional porque tiene una cláusula que hace renunciar al derecho de optar por la adopción a quien suscriba esa figura, no solo eso, sino restringe por asuntos de salud como VIH. Bajo esa lógica no alcanza. Los derechos humanos no se consultan: se garantizan.

Roberto Coogan: Sería muy interesante para las personas, escuchar estas declaraciones en 50 años.

Esther Quintana: A mí me preocupan además otros aspectos de la discriminación como el que sufren las personas que no encuentran trabajo de más de 40 años. Hay que ocuparnos de esas personas. Hay un índice muy alto de personas en estas circunstancias que están en plenitud, y además con una experiencia que han adquirido. Hay mucho trabajo qué hacer. Me preocupa también que utilicen este tipo de iniciativas con fines electoreros y eso no se vale, que nada más sea para acarrear agua. Tiene que haber una legítima
preocupación.
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