México.- El alimentar a una perrita callejera cerca de uno de los locales del Bazar Navideño de Villa de la Flores, en Coacalco, fue motivo suficiente para que Lucía Bosques fuera agredida a golpes por dos comerciantes que ofrecen diversos artículos navideños en este tianguis, Martha Morales, de 57 años y su hija, Erika Islas de 34; estas dos mujeres le gritaban que lo único que ocasionaba “era el aumento de animales callejeros en la zona”.

“Estoy cansada de que la gente me agreda todo el tiempo por lo que hago, lo único que busco es cuidar de los animales, y si la gente no puede entenderlo, ese es su problema, lo que sí exijo es respeto, ahora hasta golpes me llevé por tratar de darle de comer a una perrita”, manifestó Lucía, conocida también como “La Doctora” por sus vecinos.

“La Doctora” acudió el fin de semana pasado al bazar navideño para pasar un rato agradable, y minutos antes de dirigirse a su hogar, compró un vaso de esquites con mollejas de pollo, cuando de repente se le apareció una perra callejera ‘preñada’, por lo que se le hizo fácil comprar otro vaso y darle de comer al animal.

Dicha acción originó que las comerciantes se le fueran a golpes.

“Recuerdo que se me acercó la mamá y me dijo que por qué le daba de comer ahí a los animales, que lo único que ocasionaba era que hubiera cada vez más y más y comenzó a cachetearme, luego su hija, pensó que yo le había pegado a su mamá, y entre las dos me golpearon, ni siquiera metí las manos y lo único que hice fue un gran coraje porque no les hicieron nada”, relató.

Pese a esto, Lucía se ha negado a dejar de ofrecerles de comer a los perros, asegurando que aunque pareciera que la solución para acabar con los perros callejeros es llamar a la perrera para que se los lleven a todos o aventarles piedras o golpearlos, “el problema de los perros callejeros se debe a la irresponsabilidad de algunas personas, ojalá que así como me han agredido defiendan a sus mascotas cuando son lastimadas por otras personas”, denunció.

Un poco de historia

De profesión nutrióloga y sin pertenecer a ninguna asociación civil, Lucía se encarga de comprar al día alrededor de 10 kilos de cabezas de pollo para darles de comer a perros callejeros que habitan en el pueblo de San Ildefonso, en Nicolás Romero, en donde ha gestionado más de 800 cirugías de esterilización y encontrado un hogar a cerca de 100 animales.

Esta labor, realizada desde hace cuatro años, ha tenido un impacto en la comunidad al reducir la población canina en situación de calle, convirtiéndolos en la compañía de personas “que aprecian y saben que un animal es un ser que siente y que es capaz de darte toda su fidelidad y amor sin pedir nada a cambio”, puntualizó.
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