Dicho lo anterior, el agente se enfureció pues no creyó tal argumento, y le dijo al oriundo del municipio de Apaxco, estado de México, que nadie venía desde tan lejos para presenciar un concierto. Así que lo arraigó bajo la sospecha de tráfico de drogas o terrorismo, daba igual, la situación era que lo encerraría durante una semana, la misma en que la banda irlandesa tendría sus presentaciones en aquel país como parte de su gira Vértigo en el año 2006.
Cinco días después de haber sido detenido un japonés que hablaba español deficientemente le dijo que no había razón para seguirlo reteniendo en la oficina de inmigración de Tokio pues aunque era una persona “sospechosa” no había pruebas para inculparlo, pero de todos modos sería regresado a México así que ni siquiera lo dejarían comprar souvenirs del concierto que tuvo la banda en aquel país.
“En el avión de regreso iba sucio, con la barba crecida y custodiado. Todos me quedaban viendo feo como si en verdad fuera una criminal. Quería llorar, no especialmente porque me trataran como delincuente, sin porque fui desde tan lejos para no ver a U2”.
Sin embargo esa no era la primera vez que la buena estrella de Omar Hernández se extraviaría al acercarse una presentación de la banda irlandesa liderada por Bono. Y es que en 1992, el primer año en que la banda visitaba la México, él solo contaba con 30 pesos en su bolsillo así que tuvo que conformarse con comprar una gorra con el nombre U2 bordado.
Cinco años después, en 1997, ahorró para comprarse los boletos para el concierto que se llevaría a acabo en el Foro Sol de la ciudad de México. Una vez que los adquirió los dejó en su recámara, pero su mamá, que ya llevaba días insistiéndole a Omar “limpia tu cuarto” optó por asearlo ella misma.
“Así que mi recámara estaba limpia, tan limpia que los boletos se fueron a la basura. Me enojé y le dejé de hablar a mi madre, un largo muy largo tiempo”, relata.
Llegó el año de 2006, la gira Vértigo se estaba convirtiendo en una de las más rentables de la historia y por fin ésta llegaba a México. Omar estaba emocionado, tenía acumulado el fanatismo de 14 años, las luces del lugar se apagaron, la emoción se hizo presa de él, las cervezas empezaron a circular y él por el éxtasis del momento compró una, luego otra hasta llegar a 20 vasos, solo se acuerda de las primeras tres canciones de aquel concierto.
“Me enfurecí conmigo mismo, tomé mis ahorros, provenientes de mi trabajo como contratista y me fui a Japón, el resto de la historia ya la sabes”, señaló.
En 2009 la diosa de la fortuna empezó a sonreírle a Omar, ese año se reconcilió completamente con su mamán luego de que ella le tirara sus boletos para el concierto de 1997. Así que por invitación de un amigo voló hasta Estados Unidos para ver el 10 de junio de 2009 a su banda favorita en el Georgia Dome, esta vez su mamá no le tiró las entradas, incluso ella le pagó los vuelos, no se emborrachó y dice que ver a U2 es una terapia para su vida.
Cuando EL UNIVERSAL Edomex entrevistó a Omar, éste se encontraba a unos minutos de entrar al primer concierto que U2 dio este 2011 en el Estadio Azteca.
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