Sereno, relajado, con el semblante serio como tratando de exorcisar los negros capítulos de un año y medio tras las rejas, advirtió que empujará con recursos que le ofrece la ley para que la injusticia no quede impune, pero declinó abundar en detalles y las estrategias que aplicará.
“Lo cierto es que no nos quedaremos con los brazos cruzados, y reclamamos una limpia general de funcionarios del Ministerio Público”, señaló una de sus hermanas que prefiere el anonimato.
Después de una ducha en su domicilio, Édgar Álvarez accedió a la entrevista y reiteró que es ajeno al asesinato de la enfermera Daisy Jacqueline Tavares Niño, al grado que ni siquiera la conocía.
“La Procuraduría de Justicia no solamente me fabricó las acusaciones del homicidio, sino que también me inventó el apodo de “El Fresco”, agregó en entrevista concedida en una residencia de la colonia Brisas del Valle donde vive una de sus hermanas.
¿Cómo empezó la historia de tu encierro?, se le preguntó.
“Una cuñada mía de nombre Rosa Carmen Gaytán, quien labora en el área de Trabajo Social del IMSS habló con las autoridades, y les dijo que yo había asesinado a la enfermera del Hospital Libanés, y lo hizo porque tiene graves rencillas y odio personal contra mi familia”, respondió.
“Ella expresó que se le había figurado haber observado una camioneta de mi propiedad estacionada afuera del hospital, y ese señalamiento bastó para que me fabricaran los cargos con testigos falsos y comprados”, agregó.
Al hurgar los episodios que cambiaron bruscamente el curso de su vida, dijo que el 17 de julio del 2007, fue detenido por la Policía Ministerial del Estado cuando salía de una discoteca ubicada por Avenida Venustiano Carranza del sector centro.
“Me inventaron que yo había asesinado a la enfermera, pero todo fue fabricado por las autoridades que tenemos, pero siempre tuve fe en que todo sería aclarado”, añadió.
De los funcionarios del Ministerio Público que le fabricaron delitos y responsabilidades en el homicidio de Daisy Jacqueline Tavares, no duda nada en sentar en el banquillo de los acusados a autoridades como Horacio de Hoyos Martínez, Enrique Luna Valades, Martín Blackaller Rosas y el entonces jefe de homicidios de la Policía Ministerial, Rogelio Gelacio Orozco.
¿Por qué Osvelia Isaís Cerna confesó ante el Ministerio Público que tú habías matado a la enfermera y luego se retractó?.
“Porque la secuestraron y mantuvieron incomunicada casi tres días en la Policía Ministerial donde la hostigaron y amenazaron con quitarle a sus hijos si no rendía una declaración donde me culpara del asesinato, y por eso inmediatamente y tan pronto como fue liberada se retractó de los señalamientos que le fabricaron”, contestó.
¿Quiénes fueron los testigos que aportó el Ministerio Público para inventar tu responsabilidad?.
Respondió: “Rosa Carmen Gaytán, Mario Villasana, Mario Fabela Esquivel, Rosa Zúñiga Lima, y Rosa González Vázquez, pero todas sus declaraciones estuvieron llenas de contradicciones porque sencillamente estaban inventando que yo estaba relacionado con el homicidio de la enfermera”.
Señaló que a una persona de nombre Rogelio Treviño Castillo y quien también apareció como testigo de cargo hasta la firma le fabricaron en el Ministerio Público.
“El juez Hiradier Huerta Rodríguez le preguntó a Rogelio Treviño que si era su firma la que aparecía en la declaración ministerial, y negó rotundamente que la haya estampado en ese papel que le mostraron”.
“Pero hasta el apodo de “El Fresco” me fabricaron con el inicio del proceso penal, y mis amistades me conocen desde siempre como “El Güero”, pero nunca con el mote de “El Fresco”, y eso me mantiene además muy ofendido”, añadió Édgar.
En esos momentos de la entrevista interfiere nuevamente una de sus hermanas, y expresó; “tenemos a todo un equipo de autoridades incompetentes, e ineptos qué moral, económica y sicológicamente destrozaron la vida de nuestros padres Juan Manuel Álvarez Salas y Blanca Alvarado que envejecieron empecinadamente durante el último año y medio”.
“Estamos agradecidos con Dios, y a diario hacíamos oraciones porque se hiciera justicia, además diariamente también estuvimos siempre al pendiente de la salud, y situación legal de nuestro hermano”, agregó.
“También algunos medios periodísticos se ensañaron con nosotros porque a mi hermano no lo bajaban de drogadicto, ladrón, y otros calificativos a tal grado que estamos muy ofendidos”, abundó.
Édgar Álvarez, dijo que punto crucial de su inocencia fue que sus patrones y compañeros de trabajo en la empresa donde trabajaba en Apodaca, Nuevo León se desplazaron hasta Monclova a declarar en el juzgado penal que cuando sucedió el asesinato él estaba laborando en aquella localidad.
“Dios acomoda las cosas, y la familia nuestra sigue siendo muy unida”, dijo Édgar quien añadió que proyecta reincorporarse a trabajar inmediatamente luego de reacomodar pensamientos y tratar de recuperarse del daño físico, moral y sicológico por el injusto encierro.
Señaló que lo acusaron públicamente de haber estado huyendo de la justicia para evadir su detención.
¿Pero huir de quién?, se preguntó, “yo jamás me oculté de nadie y continuamente circulaba en mi vehículo por el bulevar Pape y acudía a los eventos de arrancones de autos”
En opinión de la familia de Édgar Álvarez, no solamente ellos están ofendidos por injustas detenciones, sino la sociedad entera que está en manos de autoridades ineptas.
“Funcionarios del Ministerio Público me inventaron los delitos en un afán por ascender, pero ésto solamente provocó que la sociedad esté ofendida”, añadieron los familiares.
La familia de Édgar Álvarez dice que la noche en que lo detuvieron, ellos estaban en la feria de San Buenaventura disfrutando el concierto ofrecido por Vicente Fernández, y que tras enterarse de su detención inmediatamente lo apoyaron porque lo conocen perfectamente y nunca sería capaz de cometer un asesinato.
Édgar, dice tener un as bajo la manga, mediante la cual en su momento procederá en tiempo y forma contra la empleada del Instituto Mexicano del Seguro Social, Rosa Carmen Gaytán quien es su cuñada.
“Por problemas familiares me tiene mucho coraje, pero de momento no puedo adelantar nada hasta después, de momento voy a descansar”, dijo Álvarez Alvarado quien poco antes del mediodía de ayer dejó las instalaciones del reclusorio luego que el juez Hiradier Huerta Rodríguez, le dictó sentencia absolutoria al exonerarlo de la muerte de Daisy Jacqueline Tavares Niño.
Su hermana, dijo que el caso de Édgar debe ser un llamado a la sociedad porque nadie está exento de ser detenido injustamente con cargos fabricados por autoridades de la Procuraduría General de Justicia y encerrado en el reclusorio por muchos años.
Édgar, dijo que también existe el antecedente del fallecido taxista José Alonso quien años atrás fue asesinado y donde las autoridades fabricaron la responsabilidad del homicidio de una señora, que con la detención de la verdadera asesina, quedó demostrada su inocencia.
“Ni con todo el oro del mundo nos pagan todo el daño moral, económico y sicológico que nos causaron”, dice la familia.
Édgar, reitera; “habrá más noticias, posteriormente, surgirán más novedades porque mi familia tampoco tiene intenciones de quedarse con los brazos cruzados ante la grave injusticia de que fui víctima por parte de las autoridades del Ministerio Público”.
Señaló que afortunadamente en su caso, su familia tuvo algo de dinero para pagar honorarios a su abogado Antonio Liñán Medellín.
“Pero allá adentro del reclusorio tal vez hay gente inocente y encarcelada, pero cuyos familiares apenas tienen dinero para pagar la tarifa del transporte urbano y acudir a visitarlos”, sostiene el entrevistado, durante la charla.
“El Ministerio Público hasta difundió la versión de que yo era una persona con mente criminal y conducta violenta, lo cual también es totalmente falso, por eso digo que mi familia y la sociedad en general estamos ofendidos.
En el interior del domicilio de Édgar Álvarez se observan por todos lados leyendas cristianas y textos bíblicos.
“Somos cristianos, creemos en Dios y siempre hacíamos oraciones para que se hiciera justicia”, apuntó con timbre normal en su voz.
Agregó: “Estoy muy agradecido con Dios y con las personas que a diario me ofrecieron apoyo moral durante mi encierro”.
Édgar, insiste en que recurrirá a los caminos que le ofrece la ley para que quién o quiénes resulten responsables paguen los daños que le causaron a él y su familia.
“Son daños irreversibles, irreparables, por eso les digo que a futuro habrá más noticias”, subraya.
¿Algún otro comentario?, se le pregunta; “pues solamente reiterar mi agradecimiento a Dios, y a reprobar las acciones emprendidas por las autoridades del Ministerio Público”.
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