Saltillo, Coah.- Se considera un instrumento de Dios para prolongar una vida, para restituir una salud quebrantada, pues finalmente, afirma, es el que reina en los cielos, el que tiene la última palabra. Antonio Delgado Rosas, ginecólogo, además celebra más de dos décadas de ser médico oncólogo, lo que le ha permitido llegar hasta el estudio del Derecho para ejercerlo a favor de la Medicina.

Tras 22 años de trabajar de manera ininterrumpida como ginecólogo y oncólogo a cargo del área de ginecobstetricia del Hospital Universitario, cuenta que su vocación nace desde que concluyó la secundaria.

La idea de ser médico surge de forma independiente, porque en su familia no había doctores, finalmente lo consigue y cuando trabaja en el interinato se da cuenta que tiene especial interés en tratar a la mujer, porque el género femenino cuando se convierte en paciente tiene una fuerza impresionante.

“Ellas son seres humanos mucho más nobles y más aguantadoras, hechas de fibras de mayor calidad para resistir”, describe el médico.

Bajo ese principio soñó con ser ginecólogo, sueño que alcanzó y es al final de esta etapa que decide tratar a pacientes con cáncer de mama y cérvico uterino, al conocer la realidad que impera en Coahuila y México, donde desgraciadamente una gran parte de mujeres descubren que tiene cáncer en etapas avanzadas, cuando ya no es curable.

El doctor Antonio explica que una de cada 10 mujeres va a tener cáncer de mama, mientras que una de cada 15 padecerá cáncer cérvico uterino, de allí que es importante que se descubra en etapas tempranas para establecer tratamientos terapéuticos que permitan a la mujer librar estas duras batallas.

“Yo pienso que en términos generales esta profesión no tiene equivalente a salvar una vida y si pretendiéramos valorar el hecho de que la participación de uno como médico prolonga la vida de una persona, no es algo que en términos patrimoniales se pueda cuantificar. La satisfacción interna es lo más grande, lo que nos motiva a actualizarlos, a ayudar pacientes, sobre todo de escasos recursos”, comenta.

“Somos instrumentos de Dios para prolongar una vida, para restituir una salud quebrantada, pero finalmente el que tiene la última decisión es el de allá arriba”, afirma.

DOS FACETAS

Bajo este precepto, el doctor Antonio Delgado Rosas ha dirigido su carrera en el campo de la Medicina para adentrarse en la parte jurídica que implica trabajar con vidas.

La cirugía oncológica en su magnitud y su extensión representa una proporción más elevada, en relación con otras cirugías, de tener complicaciones propias del acto quirúrgico y del cual estamos preparados para corregir, comenta.

“Sin embargo, en términos generales yo me di cuenta que la tendencia de la Medicina, sobre todo privada pero también institucional, sobre todo en estado fronterizos como nosotros, es a tener un sistema de salud americanizado, un sistema que privilegia la posibilidad de inconformarse por parte del paciente, desafortunadamente estas inconformidades cada vez se ven en Coahuila en distintas instancias: civiles, penales, laborales”, explica el médico.

Sostiene que el médico en Coahuila y en el país no tiene conocimiento de los procesos judiciales, de tal suerte que con mucha frecuencia son presas de inconformidades del paciente, muchas veces con razón del paciente y otras sin ésta.

“Quise conocer el método jurisdiccional y por eso fui a Jurisprudencia de la UAdeC; salí en la generación 55, pues mi proyecto a mediana distancia es dedicarme a la protección del personal del sector Salud cuando se trate de alguna inconformidad o cuestión legal”, menciona.

Su reto es dedicarse a los casos que atiende la Comisión de Arbitraje Médico en Coahuila, instancia creada recientemente y que permite alcanzar la satisfacción del paciente y el médico tratante sin llegar a instancias jurídicas, a través de la conciliación.

» Es el encargado de ginecobstetricia en el Hospital Universitario.
Dice que le gusta atender más a las mujeres porque son más fuertes que los hombres.

» Asegura que los médicos no conocen los procesos judiciales y muchas veces son víctimas de falsas acusaciones.
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