Tags: trata de personas, tijuana, prostitución


Tijuana.-Ocho estudiantes de secundaria fueron explotadas sexualmente, sus victimarios se aprovecharon de la pobreza en la que viven para “venderlas” a través de una página web.

Agentes Especiales de la Unidad de Delitos Sexuales de la Policía Ministerial desarticula-ron a esta red de tratantes luego de un mes de investigación, se-gún consta en la Averiguación Previa 842/12/202/AP radicada en el Juzgado Tercero de lo Penal.

Entre las víctimas hay una menor de 12 años. Todas eran estudiantes de una escuela de nivel superior ubicada en el fraccionamiento San Martín, un barrio popular ubicado al Sur de la ciudad en la delegación San Antonio de los Buenos.

De acuerdo a sus testimonios estas compañeritas de escuela nunca se divertían al salir de clases, por el contrario se divertían con ellas quienes las contrataban en ocasiones hasta por 100 dólares.

“Salía de la secundaria, (siempre) traía mi ropa en la mochila, pasaban por mi y me llevaban a hoteles para venderme”, relató una de las víctimas en su declaración ministerial ante la Unidad de Trata de Personas (Unitrape).

AL DESCUBIERTO

El 6 de junio pasado se descubrió la operación de esta organización integrada por su líder María del Rosario Torres Castañeda, “Jazmín” o “Jaz”, su cónyuge Germán Rentería Hermosillo, de 32 años, y Ericka Castillo González, de 34 años, madre de una de las víctimas.

Siempre buscaban a menores que tuvieran problemas económicos. Las “enganchaban” con promesas de ayudarlas a salir adelante como damas de compañía, incluso les tomaban fotografías en ropa interior como parte del “casting”.

Luego debían dejarse fotografiar desnudas y así conseguir a los clientes a través del portal de internet promoedecanes.webs.com, aunque al final eran vendidas con fines sexuales.

Las estudiantes tienen entre 12 y 17 años, en sus testimonios refieren que casi todos sus clientes eran estadounidenses. Además de que durante tres meses estuvieron en esa condición.

“Jaz” ofrecía a las menores en 80 dólares y hasta 150 dólares en caso de ser dos quienes debían estar con la persona.

“Mi mamá y yo trabajábamos teniendo relaciones sexuales con hombres que la señora ‘Jaz’ nos conseguía”, dijo una de las estudiantes.

Cuando salían de la secundaria debían cambiarse la ropa, maquillarse y reunirse en las inmediaciones del crucero de la 5 y 10, en donde sus explotadores iban por ellas para luego llevarlas en auto a moteles de la ciudad con los clientes.

Incluso las bajaban a las habitaciones, en donde las mostraban a los extranjeros.

Este es otro de los testimonios de una de las menores: “La Señora ‘Jaz’ me puso de nombre ‘Dulce’. Me llevó al hotel, el cliente me empezó a quitar la ropa hasta quedar desnuda. Me pagó 100 dólares, con eso compré ropa, pupilentes, le di 20 dólares a mi mamá y les compré lecha, nieve y galletas a mías hermanitos”.

La pobreza era aprovechada para reclutar a estas menores, como contó esta muchachita de 15 años: “Yo me daba cuenta que mi mamá no podía pagar todos los gastos de la casa, que en veces mi mamá se quedaba debiendo la renta y en ocasiones no teníamos dinero para comer, eso a mi me causaba mucho dolor y tristeza”.

Tras la investigación de los agentes especiales de Delitos Sexuales el Juez Tercero de lo Penal otorgó un arraigó por un mes a los tres detenidos, lo cual permitió al Ministerio Público integrar la averiguación previa correspondiente y así otorgarse por el mismo juzgador las órdenes de aprehensión.

También explotaban sexualmente a tres hombres, quienes también denunciaron a sus víctimas. Para evitar que los padres sospecharan a lo que eran sometidas sus hijas, las obligaban a decir que laboraban por las tarde en la limpieza de residencias en la ciudad.

A María del Rosario y Germán se les consignó por el delito de trata de personas en su modalidad de explotación sexual y corrupción de personas menores de 18 años, mientras que a Erika Castillo por los delitos de trata de personas en su modalidad de explotación sexual, agravada por razón de parentesco, y corrupción de personas menores de 18 años, agravada por razón del parentesco.