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Piedras Negras, Coah.- A casi un año de haber surgido la iniciativa de Tejiendo Vidas con Esperanza, en respaldo a la labor del Grupo de apoyo a personas con cáncer de Piedras Negras A.C, sus integrantes dan vuelta a la página para continuar este 2012 con más bríos, en espera de ampliar una red solidaria entre la comunidad a favor de pacientes oncológicos.
Durante 2011, cuatro niños, cuatro adultos, una adolescente y un joven de 21 años de edad de esta ciudad, recibieron beneficios no de un grupo sino de toda una cadena de personas que de manera directa o anónima, coadyuvaron a aligerar con aportes económicos, de servicios o en especie, la carga material y emocional provocada por su enfermedad.
En este contexto, Tejiendo Vidas con Esperanza y el GAC, se unen una vez más para que esta red de ayuda no cese en beneficio de personas que realmente la necesitan, haciendo un llamado a la sociedad de seguir sumando esfuerzos en este proyecto, cuyo eje fundamental es apoyar al prójimo.
Rosario de los Ángeles García Gómez
Para Rosario de los Ángeles García Gómez de 52 años de edad, residente en la calle Nogal, de la colonia Palmas I, no es momento de reproche, sino de lucha.
En abril de 2009 fue diagnosticada con un avanzado cáncer de mama, luego que un año atrás desatendiera el primer signo de alerta; una molesta bolita en uno de sus senos, que vaticinaba el inicio de su padecimiento.
Con palabras firmes y contundentes, Rosario, que es madre de tres hijas, recuerda como dejó pasar aquel primer aviso al no darle importancia.
“Dejé pasar mucho tiempo, me dolía, empecé a sacar un líquido que despedía mal olor, después le dije a mi esposo porque él no sabía”.
En su familia, su abuela materna padeció cáncer de páncreas y una tía de matriz. Sin embargo, pese a los antecedentes, nunca pensó que ella podría desarrollarlo.
Para su esposo Juan Antonio Ramos, de oficio rotulista, el malestar de su esposa fue determinante para que recibiera urgente atención.
Recurrieron al dispensario médico municipal, de donde fue canalizada de inmediato al Hospital General del sector salud como beneficiaria del seguro popular.
“Recuerdo que era abril de 2009, debido a lo avanzado de la enfermedad, estuvo 20 días internada, por órdenes de la doctora Karla Kancheff; se le practicó una biopsia y los resultados indicaban que se encontraba en el tercer estado de la enfermedad”, señaló Juan Antonio Ramos.
Tras confirmarse el padecimiento, Rosario fue transferida con muy pocas esperanzas de vida al Hospital Universitario de Saltillo, en donde recibió por atención ocho quimioterapias, y 25 radiaciones, hubo de ser necesaria también una operación.
A esta experiencia, le precedió una etapa de reflexión durante su recuperación, un acercamiento circunstancial con el grupo de apoyo a personas con cáncer, en donde fue recibida fraternalmente junto a su familia.
En octubre de 2011, Rosario acompañada de su esposo e hijas, se unió a la caminata anual del GAC, dedicada en el mes de la lucha contra el cáncer, hasta ese momento su estado de salud se mantenía estable, pero en noviembre presentó una segunda recaída.
Esta semana, por recomendación médica, Rosario tuvo que ser trasladada a la capital del estado, en donde recibirá una vez más tratamiento de radioterapia.
La enfermedad provocó el debilitamiento de sus huesos, con riesgo de fractura, los médicos se mantienen optimistas de que el tratamiento le permita seguir adelante.
Apoyan en Traslado
El Grupo Tejiendo Vidas con Esperanza por conducto del GAC, hizo realidad el traslado de Rosario a Saltillo, en una unidad particular de la Cruz Roja que fue rentada con recursos aportados por la agrupación.
La familia se enfrenta a la dificultad de no contar con ingresos seguros, ya que Juan Antonio trabaja de manera eventual y actualmente se dedica de tiempo completo a cuidar a su esposa.
Por distintos medios busca apoyos, se hace cargo de los trámites ante el hospital para llevarla a sus consultas y tratamientos, que han sido posibles con ayuda del GAC, del sector salud y la Presidencia Municipal a través de la Dirección de Salud.
El apoyo de su esposo es fundamental, es quien además la contagia de alegría y la motiva a no perder los ánimos, por su bienestar y el de sus hijas: Brenda Irene de 18, Rosario Sarahí de 14 y Nadia Adenisse de 10 años de edad.
Debido a que viven en casa de renta y enfrentan los gastos de la escuela de sus hijas, Juan Antonio también compra artículos usados que después revende para obtener ingresos.
Durante su ausencia, Brenda Irene, la mayor de las hijas que es autista, estará bajo los cuidados de familiares, mientras que Rosario Sarahí que asiste a la secundaria se quedará con unas amistades, así como Nadia Adenisse, la hija menor.
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