Esta cifra supone una caída de casi un millón en relación al 2007, cuando la inmigración indocumentada alcanzó el techo de los 12 millones.
El impacto de la crisis económica y un control más estricto de la frontera, se perfilan como las principales causas de esta estabilización entre la población indocumentada en el 2010.
Aún así, la población indocumentada representa el triple de la que se calculaba en 1990 y, entre ella, la de origen mexicano sigue siendo la más numerosa con poco más de 6.5 millones de inmigrantes.
Los responsables del estudio coincidieron en señalar que los flujos de inmigración indocumentada desde México, que más inciden en las cifras y estadísticas a nivel nacional, "han caído drásticamente" en los últimos cinco años:
"Al parecer, aunque la gente en México considera que aún sigue habiendo mejores oportunidades de trabajo en Estados Unidos, el riesgo y el precio de cruzar una frontera cada vez más vigilada y con mayores peligros, parecen haber sido los principales factores de ésta disminución", aseguró Jeffrey Passel, uno de los responsables del estudio elaborado por el Pew Hispanic Center.
"Esta realidad refleja hoy además en menores cifras de captura de la patrulla fronteriza", añadió el especialista.
El reporte señala que entre los estados que han registrado un aumento de la población indocumentada entre el 2007 y el 2010 se encuentran Oklahoma, Louisiana y Texas.
El estudio del Pew Hispanic Center no hace referencia a las campañas de redadas y detenciones orquestadas desde el inicio de la administración Obama y que han conseguido impactar el número de inmigrantes indocumentados en Estados Unidos.
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