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hace 4 años
[Música]

Miguel Luna: un ‘artista de la calle’

Sylvia Georgina Estrada

El compositor de éxitos entonados por Bronco, Luis Miguel o Arjona, afirma que la música debe conectar con la gente

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Saltillo, Coah.- Han pasado varios años desde que Miguel Luna decidió cambiar la Arquitectura por la música, y sin duda esta última salió ganando con las piezas creadas por este versátil compositor, originario de Torreón, Coahuila.

Tal vez algunos no conozcan este nombre, pero sin duda han tarareado, y en más de una ocasión, temas como “Oro”, “Pupilas de Gato”, “No soy el Aire”, “Minutos” o “El Hombre Perfecto”, que se han vuelto populares en las voces de Bronco, Luis Miguel, Thalía, Ricardo Arjona y Ana Cirré. Todas piezas surgidas de la creatividad musical de Luna, quien se siente orgulloso de este trabajo.

“Uno asume su rol de compositor cuando da una canción a los intérpretes. Es un rol muchas veces anónimo, la canción cuando suena no sale al aire con el nombre de su autor por delante, sino que la gente la adopta porque le gusta. Y si esa canción transmite algo, si quien la escucha se siente identificado con ella, pues la misión del autor se completa”, señala en entrevista con Zócalo.

Hace unos días, el coahuilense ofreció un concierto en el Rincón Santa Lucía, acompañado de Guillermo Izquierdo Estrada, donde justamente mostró que un compositor le da un estilo muy personal a sus propios temas, que van desde la trova y el pop, hasta el regional mexicano.

“Es válido pasar de compositor a cantante, y es que además para escribir las canciones siempre las tienes que cantar”, dice con sonrisa franca. “Es un proceso natural. Muchas veces hay quienes no pueden vencer el miedo de enfrentarse a la gente, yo entiendo ese temor, pero cuando recibes aplausos por cantar una canción es hermoso. Esa comunión es una maravilla”, señala convencido.

“Me ha tocado ver gente en el metro del DF que interpreta una canción mía, y la sensación es hermosa, son momentos muy importantes para uno”, añade.

Para Luna, la meta del compositor es que su pieza sea recibida por la gente, una vocación que, afirma, “no se aprende”, pero que cuenta con varios “atajos”. En este aspecto, el torreonense ha ofrecido varios talleres a jóvenes que tienen la inquietud de trabajar en esta área de la música popular.

“Yo digo que no hay fórmulas. Aunque yo, como la mayoría de los colegas con los que hago coautorías, preferimos la melodía y después la letra. La melodía es más emocional, y a la hora de la letra es una asunto más racional, cuando se tiene que pensar cada palabra antes de ponerla en el cartabón, o en esa línea melódica”, explica quien ganara el Festival Oti con el dueto Luna Fría.

Ante el alud de cóvers que suenan en la radio, Luna considera que en la década de los 80 se crearon piezas muy equilibradas, que conectaban rápido con la gente, de ahí que se retomen de nueva cuenta en el siglo 21.

“Ahora se están retomando muchas cosas de los 80, y es que la música de ese tiempo tiene mucho valor melódico, armónico; lírico en cuestión de letras. Al final de cuentas la gente se da cuenta de la riqueza musical que había en aquel entonces, que afortunadamente para nosotros nos formó. En mi generación somos ochenteros en ese aspectos, y esa música la mamamos”, dice con orgullo.

El cantautor cree que relitys como “La Voz...” o “La Academia” tienen un carácter mediático, y que su aportación en la canción popular mexicana no es muy importante.

“Creo que el artista se hace en la calle. El artista real, al que el público le reconoce su trabajo y lo va a ver, es el que se hace trabajando, cantando, exponiendo su trabajo hasta que la gente lo adopta, o lo desecha”, concluye.

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