Los autores norteamericanos Raymond Chandler y Dashiell Hammet demostraron que este género era propicio para poner de manifiesto los padecimientos del hombre moderno, revelar la condición humana desde una trama que en la superficie tiene pistolas, persecuciones, misterios, mujeres fabulosas.
Ocho prestigiados autores debatieron este particular desde el viernes y hasta ayer: el género policiaco como radiografía de los más intrincados miedos del hombre, y como derivación de éstos, el reflejo violento de los mismos al centro de una sociedad.
Recursos ‘noir’
El sábado la discusión se centró en torno a dos recursos que la nueva novela policiaca utiliza para llegar a esa reflexión humana: la verosimilitud y la batalla contra los clichés.
Los participantes fueron Rolo Diez, Francisco Amparán, F.G. Haghenbeck, Juan José Rodríguez, Bernardo Fernández, Eduardo Monteverde, Juan Hernández Luna y Elmer Mendoza, moderados por Paco Taibo II.
El moderador propuso que en México una materia importante del género es el miedo de los mexicanos a ser víctimas de una fuerza maligna, ya sea natural u oficial. “En un país lleno de injusticia, es natural generar miedo a ser culpables sin delito”, afirmó Taibo.
En este tenor, Amparán afirmó que el escritor policiaco, en México, tiene dos ventajas “inspiracionales”: que en este país todo puede ocurrir en materia de impartición de justicia; y que cualquier mexicano puede ser, por cuenta propia, héroe del género: detective, criminal, vengador, etcétera.
Rolo Diez consideró que esta intensidad con que se recrea la trama policiaca y la verosimilitud de que goza ha provocado la transposición entre personajes y creadores. Por ejemplo, el hecho de que muchos crean que Holmes existió y Conan Doyle sea poco recordado.
Esto también generó un debate sobre cómo debe ser el héroe o villano cuando los personajes forman parte del universo del narcotráfico, en su transposición de la realidad a la novela. El debate aquí tocó terrenos morales en los que se concluyó que lo que importa no es dejar bien o mal parado a un narcotraficante, sino en tratar de retratar su esencia e importancia en la trama violenta.
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