“Somos muchos los que lo necesitamos, pero pocos los que lo queremos, por eso el único requisito para pertenecer a esta hermandad es que te cause o te haya causado problemas la forma de beber de alguien cercano a tu familia desde tu infancia hasta el presente”, expresó Eusebia.
Destacó que Al-Anon es para toda la vida, ya que durante el proceso se van trabajando en las emociones de las personas, las etapas por las que ésta atraviesa mediante los cambios y las problemáticas que se le presentan en la vida cotidiana.
“Algunas veces no vemos el fondo del problema, percibimos que hay algo, pero no sabemos qué es, porque uno piensa que el alcohólico es el borrachito que está tirado en medio de la calle y no, en la actualidad hay personas muy bien vestidas con una profesión y un buen trabajo y que son alcohólicos”.
Agrega que desafortunadamente este tipo de adicciones se presenta más en el hombre que en la mujer; sin embargo, reconoce que las mujeres tienden más a disfrazarlo o a esconder el problema.
En Saltillo existen 13 grupos de Al-Anon para atender en diferentes horarios que se ajustan a las necesidades de los que requieren la ayuda.
Las dinámicas de grupo están compuestas básicamente con la experiencia de de vida de cada uno de los integrantes, que es lo que les va dando la fortaleza de saber que hay un mejor mañana. Y aunque las actividades de la organización no comprenden terapia psicológica, en algunos casos es necesario canalizar a los integrantes con especialistas, particularmente cuando las mismas personas no pueden trabajar con el programa que se lleva a cabo.
“Lo más importante es que cada quien se acepte tal cual, que acepten que el alcoholismo es una enfermedad y vayan viendo sus características, así como la misma evolución de la enfermedad, para entender mejor y apoyar al directamente afectado”, dijo.
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