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[Deceso]

Adiós a una luchadora incansable de la vida

Jesús Castro

La que fuera la primera secretaria del Trabajo de Coahuila se distinguió por su entereza ante las adversidades

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Adiós a una luchadora incansable de la vida
Saltillo, Coah.- Hace tres años, cuando Felícitas Molina suponía haber vencido al cáncer, declaró que lo que le quedara de vida buscaría la oportunidad de regresar todo lo que había recibido y servir de la mejor manera. Y lo hizo.

Desde entonces se la pasó dando pláticas y conferencias sobre cómo sobrellevar el padecimiento y ofrecía sus conocimientos como asesora al Gobierno.

Su nombre completo fue Felícitas Margarita Molina Duque, pero sus más cercanos le decían Fela. Se convirtió en la primera secretaria del Trabajo que tuvo Coahuila, una de las más preparadas del Gabinete, pues ejerció tres carreras: enfermería, derecho y docencia, todas casi al mismo tiempo.

Nació el 10 de junio de 1950 en Matamoros, Tamaulipas, siendo la tercera de seis hermanos, hijos del matrimonio de un locutor de radio y una modista. Aunque su espíritu de servicio la orientaba hacia la medicina, finalmente se decidió por enfermería. Fue así como llegó a Coahuila.

Le hizo caso a una de sus maestras, la profesora Estela Barragán, que siempre la animó a que estudiara Ciencias de la Salud. Incluso le decía que ella la ayudaría a conseguir trabajo en Torreón o Saltillo. Fue así como estudió la licenciatura en Enfermería y comenzó haciendo prácticas en el entonces Hospital Civil, hoy Hospital Universitario.

Pero su espíritu y ganas de crecer no la dejaron quieta. Al terminar enfermería decidió estudiar en la Normal Superior, donde afloró su espíritu rebelde y humanista. Era 1968, tiempos de la conciencia y de la participación juvenil, y Felícitas no se mantuvo al margen, siendo líder del movimiento estudiantil en esa época.

“Tenía muy acentuado mi gusto por el socialismo. Estaba convencida de que había injusticias en la edad quijotesca, veía prioritaria la defensa de las personas que tenían necesidad y que no sabían cómo defenderse”, declaró en una entrevista, recordando aquella época.



Por eso, al terminar esa carrera no lo dudó. Compartió su tiempo como enfermera con la de ser profesora de idiomas de niños, ya que era el único tipo de labor docente que le permitía su primer trabajo, aprovechando el manejo del inglés, practicado desde niña por vivir en un municipio fronterizo.

Pero aquellas ideas de justicia que tanto defendió como estudiante normalista no desaparecieron. Las llevó consigo al Hospital, donde se convirtió en líder sindical, con la intención de defender algunas injusticias que presenciaba, como despidos injustificados por embarazos, buscando la defensa de los derechos, sobre todo, de las madres
trabajadoras.

Quizá por eso, para tener más herramientas a la hora de defender los derechos laborales, siendo ella la primera líder sindical del Hospital Universitario, fue que decidió estudiar una tercera carrera, la de abogado. Y lo hizo en su alma máter, la entonces Universidad de Coahuila.

Y fue ahí, a su alma máter, a donde fue a dar una vez concluidos sus estudios, uniéndose al departamento jurídico de la recién declarada Universidad Autónoma de Coahuila. También fue catedrática de la Facultad de Sistemas y en Jurisprudencia, en la maestría de Derecho Laboral Internacional.

A partir de 1975, su carrera política comenzó a despegar. Ese año fue nombrada subdirectora de Prevención Social de la Procuraduría de la Defensa del Menor, y en 1977 se convirtió en subdirectora Administrativa del Hospital Universitario.

Fue ahí donde conoció a un joven estudiante de segundo semestre de la carrera de medicina, seis años menor que ella, quien la cautivó por su inteligencia y dedicación. Se trataba de Luis Alfonso Carrillo González, con quien vivió un noviazgo de cinco años, el cual consumó con el matrimonio una vez que él pasó su examen de selección.

Su unión creció con dos hijos, Alfonso, que trabaja como abogado en la Ciudad de México, y Alejandra, que estudió Nutrición. Pero también crecieron profesionalmente. Felícitas logró ser encargada del departamento de Asuntos Jurídicos Laborales de la Oficialía Mayor de la Universidad, luego subdirectora administrativa del Hospital del Niño durante dos años.

Después, fue coordinadora jurídica laboral de la UAdeC, de 1988 hasta 2011, cuando fue nombrada abogada general de la misma casa de estudios. Para ese entonces, su esposo ya había logrado ser director de la Facultad de Medicina y luego lo nombraron director del Hospital Universitario.

Fue ese año en que Felícitas fue llamada por el nuevo Gobernador del Estado para que se integrara a su Gabinete como titular de la nueva Secretaría del Trabajo, en la que se aseguró de que Coahuila tuviera las mejores condiciones laborales para atraer más inversiones.

Manejó con firmeza la encomienda. Multiplicó las ferias del empleo. Abrió oportunidades laborales a las personas con alguna discapacidad, con ferias exclusivas para ellos. Combatió con firmeza la trata de personas, sobre todo de menores, y aplicó con justicia la legislación laboral aprobada por el Congreso.

Fue ahí, en la batalla constante del trabajo político social, donde la sorprendió otro enemigo: el cáncer. Pero no renunció. Con todo y los difíciles tratamientos de quimioterapia continuó yendo a trabajar. Su pelo cayó y bajó considerablemente de peso. Se volvió costumbre verla con una pañoleta en los eventos públicos.

Fue durante esa época cuando la lucha contra su enfermedad la llevó a controlarla a tal grado que a finales de 2013, luego de una operación y reconocimiento, le informaron que le había ganado la batalla al cáncer. Y aunque eso la llenó nuevamente de ánimos, prefirió bajar el ritmo de trabajo.

Por eso, en agosto de 2014 se anunció que salía de la Secretaría para ocupar el puesto de asesora en materia de Trabajo del Gobierno del Estado, donde siguió trabajando, compartiendo esa labor con la de impartir pláticas y conferencias sobre su lucha contra el cáncer.

“Pediría que me dé la oportunidad, lo que falte de vida, de regresar todo esto que recibí, servir de la mejor manera”, dijo en la última entrevista que concedió allá por 2013.

Ayer por la tarde falleció. Dicen quienes acudieron a velarla por la noche que se llevó la satisfacción de cumplir en su vida todo lo que quiso.
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