Ciudad Juárez, Chihuahua.- Miércoles 4 de marzo. Área de Alta Seguridad del Cereso estatal. A las 6:05 de la mañana, las cámaras de video que monitorean las 24 horas del día el interior y exterior del penal iniciaron la grabación de 150 minutos de sangre y muerte que culminaron con la masacre de 21 internos.

El ataque no fue al azar: los nombres de aquellos que debían morir esa mañana estaban anotados en una lista. Durante dos horas y media, integrantes de la banda de los Aztecas ejecutaron a rivales seleccionados de los Mexicles y Artistas Asesinos (AA), sin que nadie tratara de impedirlo desde dentro o fuera de esta prisión, aun cuando el Cereso está equipado con un sistema de circuito cerrado de cámaras de video, monitoreado permanentemente desde el interior y desde el Centro Estatal de Control, Comando, Comunicaciones y Cómputo (C-4, dependiente de la Secretaría Ejecutiva del Consejo Estatal de Seguridad Pública), con sede en la ciudad de Chihuahua.

Y si bien los guardias de seguridad sólo cuentan con armas que disparan balas de goma y con granadas lacrimógenas, en cada caseta de control tienen un sistema de alarma que pueden accionar al instante. Una investigación realizada por Proceso –que incluyó consultas a gran parte del expediente del caso; una visita al penal, en particular al área de monitoreo, así como el registro de testimonios de funcionarios y de la Visitaduría de Ciudad Juárez de la Comisión Estatal de Derechos Humanos– permite reconstruir lo que ocurrió aquel día.

EL ASALTO

Las mujeres de 16 integrantes de la banda los Aztecas –sicarios de “La Línea”, brazo armado del cártel de Juárez– que habían pasado la noche en el penal con sus hombres abandonaron la zona de visita conyugal a las seis de la mañana. Apenas salieron, los reclusos se lanzaron sobre el guardia encargado del área. Tomado como rehén, lo condujeron al módulo 5, habitado por el resto de los 170 Aztecas ahí presos. Tras obligarlo a entregar las llaves de las celdas, el grupo liberó a todos sus compañeros.

La mayoría se dirigió al módulo de alta seguridad, ocupado por integrantes de la banda rival, los Mexicles, según se aprecia en una parte de las cintas que fue difundida por el director del Cereso, Óscar Sergio Hermosillo. Otros fueron a buscar a unos cuantos miembros de los Artistas Asesinos, en el módulo 3. Ambas bandas fueron reclutadas a principios del año pasado por el cártel de Joaquín “El Chapo Guzmán” para disputarle al de Vicente Carrillo Fuentes el control de la plaza y el mercado minorista de heroína, cocaína y mariguana en las calles de Ciudad Juárez. (Proceso 1653).

El embate fue inmisericorde…

Y las cámaras seguían grabando…


El expediente abierto por la Subprocuraduría de Justicia de Chihuahua contiene fotos que registran las ejecuciones. La planta baja quedó tapizada de cuerpos ensangrentados que habían sido arrojados desde la parte superior del edificio por sus rivales, después de torturarlos, en medio de tres garrafones de agua potable ya vacíos, rejas desprendidas de las celdas, colchones destripados, fotografías, cartas y ropa destrozada en la revuelta.

Mientras, las cámaras de video seguían grabando. El cuerpo de uno de los reos, identificado con el número uno, quedó bocabajo; llevaba puesto un short azul. Sus pies, cruzados uno sobre el otro, sólo conservaron un tenis blanco de tela. Su cabeza y rostro aparecen completamente cubiertos de sangre; la mancha está a punto de rodear la mitad de su cuerpo, que acusa cada golpe recibido. Muy visible, el tatuaje hecho con tinta negra en un brazo, con la inscripción “J Van 03”.

Cerca de él, bocarriba, yace un hombre identificado con el número dos, que viste un short a cuadros. De su cuerpo sobresale el abultado abdomen macerado a golpes; por todos lados, incluida la cara, está cruzado de tajos. De su cabeza ha brotado mucha sangre: fue arrojado desde el tercer piso del módulo, igual que otros.

El cuerpo señalado con el número tres permaneció calzado; lleva tenis blancos con una raya vertical azul. Aún viste parte del uniforme del penal: una sudadera gris que, subida hasta el pecho, deja al descubierto un gran tatuaje: “Perdón por tus lágrimas, madre”.

En otro extremo de la planta baja del módulo de alta seguridad, el cuerpo del reo identificado con el número 12 también portaba la sudadera reglamentaria. Su pierna izquierda aparece envuelta en una sábana blanca. Alrededor de él quedaron ocho de sus compañeros.

Del lado izquierdo de la entrada principal, seis cuerpos lucen acomodados en tres parejas. Uno más está al final.

Simultáneamente, en el módulo 3, los Artistas Asesinos que residían en esta área también eran sorprendidos por el portavoz de la “lista negra”. Esta banda la integran jóvenes conocidos y temidos en el municipio fronterizo por los cruentos asesinatos que cometen. Junto con los Mexicles, fueron reclutados por el cártel de Sinaloa.

Aquí también, las cámaras captaron escenas de la entrada de los Aztecas y de la carnicería.

El primero en ser llamado es uno de los líderes: “El Dream”, Jorge Ernesto Aguilar Chavira, quien también se hacía llamar Hugo Chavira, conocido como uno de los delincuentes más peligrosos de Juárez. Con apenas 18 años de edad, controlaba a los jóvenes de la colonia Morelos 3 a base de terror: ahí victimó a un pandillero rival, mató a un policía municipal cuando éste lo perseguía, y en una ocasión hasta logró fugarse del penal municipal, vestido de mujer.

En el caso de los también llamados “doble A”, la fórmula se repitió: lista en mano, a golpes, ejecutaron en total a tres hombres. Otro, que quedó herido, murió horas después en el Hospital General; no resistió una operación de cráneo para extraerle una bala calibre 9
milímetros.

Las cámaras también grabaron cuando un grupo de los Aztecas reunió las pertenencias de los presos asesinados en tres canchas de basquetbol de los módulos 5 y 3, con las que hicieron grandes fogatas. Las llamas ardieron aproximadamente durante una hora. El comedor y los tendederos de los Mexicles también fueron invadidos.

Durante todas estas escenas, nadie interviene para detener el motín. El auxilio tardó tres horas en llegar al Cereso estatal.

Las fuerzas de apoyo recuperaron el control del penal a las 10:30 de la mañana. Hasta entonces lograron entrar agentes del Ministerio Público estatal, que recorrieron las celdas para tomar declaración a 35 internos y consignar los videos tomados por las cámaras de seguridad. Mientras, el Servicio Médico Forense revisaba los cadáveres.

CÁRCEL 'MODELO'

» Inaugurado hace cuatro años, este penal estatal fue creado para aligerar la carga de reos de la cárcel municipal.

» Catalogado por el Sistema Nacional Penitenciario como un Cereso de mediana seguridad debido al tipo de construcción, la capacitación de sus custodios y el sofisticado sistema de operación y vigilancia que posee, era modelo a escala nacional.

» Con 719 internos, no presenta hacinamiento, pues tiene capacidad para mil más. » Cada módulo cuenta con 40 celdas y el área de alta seguridad tiene una por reo; el resto, una por cada cuatro.

MILITARES

» Los efectivos militares desplegados aquí suman alrededor de 7 mil 500, es decir, poco más del 8% de los 90 mil elementos del Ejército que participan en operaciones contra el narcotráfico, divididos de manera alterna en dos grupos de 45 mil soldados cada uno, de acuerdo con datos de la Comisión de Defensa Nacional de la Cámara de Diputados.
Comparte ese artículo: Facebook Favicon Facebook Google Bookmarks Favicon Google Bookmarks Twitter Favicon Twitter YahooMyWeb Favicon YahooMyWeb
Comentarios