Jonathan, el primer presidente proveniente de la sureña región petrolera del Delta del Níger, fue declarado ganador con alrededor de un 57 por ciento de los votos. Derrotó en primera vuelta a su rival Muhammadu Buhari, un ex gobernante militar del norte musulmán, quien obtuvo alrededor del 31 por ciento.
Observadores han señalado que las elecciones del sábado fueron las más transparentes en décadas en la nación más poblada de África, pero el Partido por el Cambio Progresista de Buhari rechazó los resultados y acusó al Gobierno de fraude.
Los resultados muestran lo políticamente dividido que está el país. Buhari ganó en los estados del norte musulmán y Jonathan en el sur de mayoría cristiana. Jonathan obtuvo casi 23 millones de votos contra apenas 12 millones de Buhari.
La Cruz Roja nigeriana dijo que iglesias, mezquitas y viviendas fueron incendiadas durante los disturbios en el norte y que mucha gente había muerto pero era imposible dar una cifra por ahora.
"En Kaduna hemos visto cadáveres que yacían en el camino", dijo a Reuters el funcionario de la Cruz Roja, Umar Mairiga. "Dos mil personas han sido desplazados a sólo un campo militar", agregó.
Las autoridades en el estado norteño de Kaduna impusieron un toque de queda de 24 horas después de que manifestantes prendieran fuego a la residencia del vicepresidente Namadi Sambo en el poblado de Zaria e irrumpieran en la prisión central para liberar a los presos.
El cadáver de un niño alcanzado en el pecho por una bala perdida fue llevado a una comisaría, dijo un testigo.
"Han destrozado nuestros coches y casas. Tuve que huir para salvar mi vida y ahora estoy en casa de mi vecino", dijo Dora Ogbebor, residente de Zaria cuya familia procede del sur.
Columnas de humo negro se elevaban al cielo en partes de Kaduna, donde los manifestantes incendiaron barricadas de neumáticos. Grupos de jóvenes gritaban "¡Queremos a Buhari!, ¡Queremos a Buhari!".
La policía dijo que la violencia estaba siendo orquestada por grupos que se negaban a aceptar los resultados electorales, más que por motivos étnicos o religiosos.
Jonathan llamó a todos los políticos a terminar con la violencia.
"La ambición política de nadie vale la sangre de ningún nigeriano", dijo en un comunicado.
Buhari aún no ha hecho una declaración pública sobre los disturbios pese a pedidos de embajadas extranjeras a que llame a la calma.
ACUSACION
El partido Congreso para el Cambio Progresivo del ex general dijo en una carta a la comisión electoral que los votantes habían sido intimidados, las cajas de votación fueron rellenadas en los bastiones de Jonathan y los computadores programados para privarlo de votos.
"Lo que está siendo mostrado al mundo no es recopilado de unidades de votación sino de bastiones estatales donde creemos que ocurrieron muchas manipulaciones", dijo el partido.
Nigeria tiene una historia de elecciones fraudulentas y violentas, pero la votación del sábado fue considerada por muchos nigerianos y observadores extranjeros como una importante mejora respecto al pasado.
"El día de las elecciones mostró un proceso generalmente pacífico y ordenado", dijo el observador jefe de la elección de la Unión Europea, Alojz Peterle. Observadores de la Unión Europea dijeron que los comicios de 2007 no eran creíbles.
La victoria de Jonathan en primera ronda podría eliminar la preocupación sobre una potencial interrupción de las exportaciones de crudo en la mayor industria africana de petróleo y gas natural, alejada de la zona de los disturbios en el norte de la nación.
Podría también animar a los mercados financieros locales, nerviosos ante la perspectiva de una segunda vuelta.
"Veremos a muchos inversionistas volver a Nigeria", dijo Alan Cameron, economista con base en Londres del corredor de bolsa CSL.
Los disturbios en el norte, cerca del desierto del Sahara, están lejos de las regiones productoras de petróleo y centros fuertemente industriales del sur.
Buhari, que perdió las elecciones del 2003 y 2007, ha dicho repetidamente que los nigerianos no deberían aceptar otra elección fraudulenta. El sábado dijo a Reuters que no recurriría a la justicia para desafiar el resultado, pero que quizás su partido sí lo hiciera.
(Reporte adicional de Mike Oboh en Kano, Sahabi Yahaya y Joe Bavier en Kaduna, Austin Ekeinde en Port Harcourt, Chijioke Ohuocha en Lagos; Escrito por Nick Tattersall)
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