Pero esta obra, explica Rodríguez Muro, no inició aquí, sino que comenzó tres años antes de la tragedia que aún duele y retumba en la memoria colectiva de la Región Carbonífera, donde sobreviven los deudos.
“El rostro del carbón” es la culminación de un proceso, la llegada a casa de la exposición itinerante que Zócalo Piedras Negras ha llevado desde el 2008 a México, Durango, Gómez Palacio, Zacatecas, Eagle Pass y Chicago, en Estados Unidos”, explicó el expositor.
El Contador Francisco Juaristi Santos y Manuel Rodríguez, decidieron montar la muestra que contiene 50 fotografías, para dar a conocer la forma en que los mineros extraen el carbón, proceso en el que utilizan desde herramientas muy rudimentarias hasta tecnología moderna.
Luego de este trabajo, en el que el periodista originario de Zacatecas salió a conocer a los personajes que trabajan bajo la tierra y su entorno, sucedió la explosión en Pasta de Conchos, lugar en el que Rodríguez Muro realizó una cobertura de los hechos principalmente a través de la lente.
“En mi carera de 20 años de periodista, he vivido tragedias muy fuertes, pero la de Pasta de Conchos es una experiencia que no se supera tan fácilmente. Vivirla me hizo reflexionar y ver la vida de diferente forma, porque formé parte de una tragedia en la que la gente todavía está inmersa”, indicó.
Y a dos años de la tragedia realizó una curaduría del material completo para la edición del libro “El rostro del carbón”, que salió a la luz el pasado mes de julio, editado por Zócalo Piedras Negras.
“Es una historia actual, no hay retoques, montajes o fotografías posadas y para mí fue una experiencia muy gratificante, porque respondió muchas dudas que tenía como periodista en cuanto a cómo viven los mineros”, comentó Rodríguez Muro.
Y le llama aún más la atención, aseguró, el hecho de que mucha de la gente que habita en la Región Carbonífera no conozca el proceso de extracción del carbón y las condiciones en las que trabajan los mineros.
“Creo que a veces somos demasiado apáticos, por eso desconocemos lo que sucede a nuestro alrededor”, dijo Mnauel Rodríguez, y agregó que debido a ello, la sensibilidad es lo que un buen periodista debe tener para hacer bien su trabajo.
“Si no se tiene sensibilidad, definitivamente se va la nota, y como fotógrafo se debe observar el entorno para captar el momento preciso en que suceden los hechos”, aseguró.
Y en cuanto a su trabajo en las minas, el fotógrafo comentó: “La primer impresión de cuando uno se topa con estos personajes es de miedo, por la inexpresión en sus rostros y la fortaleza física que demuestran, pareciera que son hombres violentos”, añadió.
Sin embargo, Rodríguez Muro recalcó, los mineros son personas muy humildes, humanas y hospitalarias: “Te ofrecen su casa y te invitan a comer en la mesa de su hogar, por eso vale la pena este homenaje que Zócalo les rinde”, indicó el fotógrafo.
Manuel Rodríguez Muro señaló también que luego de terminar el libro, volvió a las minas para regalarles a algunos ejemplares: “Hubo muchos que no sabían que les tomé las fotografías, porque cuando bajé a las minas, ellos siguieron en su trabajo sin siquiera mirarme, pues de ello depende lo que llevarán a su casa para comer”.
Y en eso consiste ser un fotógrafo profesional: Saber manejar la cámara para pasar desapercibido, por eso opina: “Hay fotografías bonitas y buenas fotografías, las primeras se toman con un tripié, midiendo la velocidad, la luz y muchas cosas más”.
Pero los momentos no esperan, por eso se debe tener la agilidad para captarlos: “Para un artista están bien las tomas de las flores con el tripié, pero no para un periodista; éste debe saber usar cualquier tipo de cámara en todo momento y esa es la diferencia entre las fotos bonitas y las que muestran calidad”.
Manuel Rodríguez señaló: “El instinto del periodista nos lleva a hacer la toma inmediatamente, con los mineros no podía decirles que posaran, pues los ofendería al hacerlos sentir como conejillos de indias”.
Y continuó: “Por eso, el trabajo que realicé en “El rostro del carbón” es cien por ciento una obra periodística y no lo digo yo, lo dice la gente que lo ha visto. Me preguntan cómo lo logré y sólo sé que corrí mis propios riesgos, me cansé, me ensucié como ellos de carbón e hice lo que tenía que hacer”, comentó.
Finalmente, el fotógrafo destacó la labor periodística que Zócalo realiza: “Por eso nos distinguimos, pues nos atrevemos a hacer cosas diferentes y nos metemos hasta donde sea necesario para obtener la noticia de primera mano”, señaló.
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