A tan sólo seis meses de formado, este grupo presentó un monólogo que busca la reflexión en torno a las acciones humanas a través de la farsa.
Con una escenografía sencilla y apoyándose con recursos como una televisión, un pizarrón (en el que Dios escribe) y un par de títeres, Juan Carlos Toledo muestra una faceta desconocida y desgarradora de Mefistófeles, uno de los príncipes del infierno.
Este demonio descubre que su influencia entre los hombres es en realidad nula y se ha cansado de su maldad, “ser miserable es la razón de mi existir”,
dice.
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