“Si en el día a día la nota son los asesinatos, las drogas, el baño de sangre”, dice, “¿quién sostiene a este país? Creemos que sobrevive por las historias de estas familias, por su dignidad con que resisten la separación, con que hacen su vida en medio de la tragedia”.
El año pasado estrenaron el documental sobre los que no se van ni olvidan. Ganaron decenas de premios, al Mejor Documental en Documenta Madrid y al Mejor Documental Mexicano en el Festival de Guadalajara, entre ellos, y luego ampliaron su proyecto con una muestra fotográfica que hasta el sábado se exhibe en el Centro Cultural Bella Época, con la publicación de un libro homónimo y con la exhibición a partir de octubre de la película en Estados Unidos.
“¿Sabes cuántas ganas tengo de verte?”, pregunta por teléfono un migrante. “Como de aquí hasta donde estás”, le dice. Rulfo y Hagerman consideraron que era justo mirar una especie de otra historia. Una ajena a la nota de los crímenes y a las estadísticas de migración. “Nos interesó la gente y lo que dicen, más que la situación en la que se encuentran”, recuerda Carlos Hagerman.
El libro que ya está a la venta tiene textos y fotos sobre las familias así como la película completa. “Él no quería irse, ni yo quería que se fuera”, dice Raquel, en Chiapas. “Éramos felices. Ricardo y yo. Nos queríamos mucho. Era muy carioso. Eso es lo que más extraño de él. Me hablaba todos los domingos. De verdad que no valió la pena. No valió el riesgo. No valió nada”.
Cuesta trabajo tocar ahí, donde duele, reconoce Juan Carlos Rulfo. Con Los que se quedan intentaron homenajear la dignidad de los que resisten, pero con millones de hermanos, de hijos, de padres, de familias divididas, era difícil borrar el sentimiento de un país entristecido.
“Hay un costo emotivo muy fuerte, con millones de familias que no pueden estar juntas, hay un sentimiento de tristeza que impregna al país, pero cuando te acercas a estas familias y ves cómo libran cada día, cómo logran sobrevivir y están tristes y luego alegres, te queda mucha admiración: cinco años sin ver a sus hijos y esposas y están intentando salir adelante”, sostiene Hagerman.
Luego del Bella Época, las fotos y el documental se exhibirán en las sedes de la Alianza Francesa. A finales de año saldrá el DVD. Rulfo y Hagerman insisten en alentar otra visión del País que persiste debajo del crimen y de la tragedia. “Darle fuerza a lo otro”, dice Rulfo, “meterse ahí donde está la vida”.
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