Saltillo, Coah.- Hoy es el Día Internacional de la Mujer. Muchas reciben una flor, felicitaciones o correos electrónicos con motivo de la celebración. Sin embargo, el ser mujer 365 días del año es más que una festividad que se aplaude en los primeros días del mes de marzo, significa una entrega total a diversos roles que desde hace cientos de años las mujeres vienen desempeñando.

Tres mujeres de diferentes edades hablan de sus expectativas, logros y proyectos de vida, que han sabido compaginar con su labor de madre y esposa. Comparten su experiencia como protagonistas de su familia.

SER MADRE: EL MEJOR TRABAJO

Hace no mucho tiempo dejó su empleo. Ahora se dedica completamente al hogar. Atiende a sus dos hijos y a su esposo, le gusta estar en casa y aunque a veces se cansa de esta interminable labor, ama a su familia.

Laura Patricia Orsúa Rodríguez es una mamá jovial. Se casó a los 22 años y formar una familia ha sido una de las mejores experiencias que ha tenido en su vida. Vive rápido. Entre llevar a la escuela a sus hijos, preparar la comida y limpiar la casa le queda poco tiempo.

La historia se repite cada día, pero asegura que no hay mejor recompensa que ver unida a su familia al final del día. Y es que el ser ama de casa es una profesión sin descanso. Las 24 horas del día hay que estar disponible para la familia, aunque se esté enferma o sin ganas.

“Es bonito estar en la casa, porque tienes tiempo de estar con tu familia y estás más al pendiente, cuando yo trabajaba tenía muy poco tiempo para estar con ellos, pero ahora me sobra”, dice entre risas Laura.

Su esposo la ha apoyado en el hogar, pero asegura que la responsabilidad de los hijos siempre recae sobre la madre, por el hecho de darles la vida.

“Es que los hijos son lo mejor que le puede pasar a uno; por ellos das todo sin esperar nada a cambio, porque cuando ya eres mamá te conviertes en otra persona, sabes que ya no estás sola y que tu vida nunca va a ser igual”.

Tiene poco tiempo para estar con un par de amigas, que al igual que ella también se encargan del hogar. Para ser ama de casa, Laura debe ser capaz de comunicarse con gente de todo tipo: burócratas, maestros de escuela, médicos, dentista, trabajadores, comerciantes, adolescentes y niños. Y para todo eso tiene tiempo, y es innegable que se satura.

“De vez en cuando me salgo a caminar, a tomar el aire fresco o a hacer un poco de ejercicio, porque eso sí te relaja, uno como quiera necesita su espacio y despejarse”.

Laura segura que por más difícil que parezca no cambiaría ser madre de familia por nada del mundo, pues es una etapa de su vida que le ha dado recuerdos inolvidables y que son gratificantes cada uno de los momentos que pasa con sus dos hijos y su esposo.

JOVEN EMPRESARIA

No deja de sonreír mientras platica. Andrea Durón se recarga en el restirador y asegura que desde pequeña quiso estudiar diseño gráfico, y ya lo consiguió. El año pasado egresó de la escuela de Artes Plásticas de la Universidad Autónoma de Coahuila.

Agradece a Dios el apoyo que siempre ha tenido de su familia y de sus seres queridos. Relata con gusto su interés por los colores, las líneas, las formas y todo lo que lleva consigo el diseño. Sabe que la vida no es fácil, pero está segura que no hay nada imposible y que cuando una mujer se decide a lograr algo lo obtiene.

“No hay que ser negativas, porque eso no te ayuda, es mejor pensar que las cosas van a salir bien y que sepas que tienes qué hacer para cambiar algo y lo hagas, que no le estés dando vueltas o estés desidiosa, porque entonces no funciona”, dice la joven de 21 años.

Luego de trabajar en un cine y una tienda departamental mientras seguía estudiando, se dio cuenta de que el trabajo no es cualquier cosa, implica responsabilidad, puntualidad y un compromiso con la empresa.

Por ello, decidió conseguir un empleo que estuviera relacionado con su carrera. Allí descubrió lo mucho que le gustaba atender a la gente y ver sus caras satisfechas por el servicio que obtenían.

Luego de un par de meses, con su novio Edgar Ituriel Rodríguez y su compañero de clase, Jorge Mercado, decidió echar a andar un negocio propio: Seler Publicidad. Y aunque se han enfrentado a altas y bajas, la pequeña empresa va hacia adelante.

“En unos 5 años ya veo a Seler bien establecida, con clientes seguros y con ganancias. Por ahora sé que tenemos que trabajar mucho e invertir, pero estoy segura de que nos va a ir bien, porque estamos haciendo las cosas bien y eso trae buenos resultados”, asegura Andrea.

LLENA DE SATISFACCIONES

Maestra de profesión, Martha Iris Quintero atiende a niños especiales. También es ama de casa y madre de un joven de 19 años. Es licenciada en Educación Especial, en el área de problemas de aprendizaje, y tiene una maestría en Educación Especial sobre los Niños Superdotados.

Después de 26 años de servicio se desempeña como supervisora de Educación Especial en la Secretaría de Educación y Cultura. En su empleo, Martha Iris coordina las actividades de siete centros de trabajo que funcionan como unidades de servicio y apoyo a la educación regular, allí se atienden a niños con necesidades especiales, con discapacidad y de aptitud sobresaliente, desde preescolar hasta secundaria.

“Me di cuenta de que había un sector débil, como los niños diferentes, con discapacidad, y me gusta ayudar a quien fue desfavorecido por la vida y poner un grano de arena en el niño, o en esa mamá o ese papá que necesitan una mano que los lleve hacia adelante”, asegura desde el escritorio de su oficina.

Tiene claro lo que quiere y proyecta esa seguridad al hablar. Le apasiona la enseñanza a los sectores infantiles que aún tienen diversas necesidades educativas.

Por ello se ha preparado constantemente, porque sabe que la profesión de maestra no puede estancarse en una sola área del conocimiento.

Estar en el área de educación especial es lo mejor que le ha pasado en la vida. Le ha enseñado muchas lecciones de amor, porque la fortaleza de los niños que atiende, que viven, algunos incluso desde que nacieron, con una o dos discapacidades ha formado su carácter como mujer y maestra.

Y es eso precismanete lo que la hace feliz. Dice que siempre ha estado segura de que el ser humano vino al mundo a ayudar, a acompañar en el camino a quien no puede solo.

“He sabido combinar el ser profesionista, ser madre, ser esposa, ser amiga, ser compañera, pero sobre todo ser maestra”, asegura Martha Iris.
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