Monclova, Coah.- A pesar de que la voz de las féminas retumba en pos de una vida sin violencia, son aquellas que provienen de una clase marginal las que con mayor frecuencia abandonan este infierno, pues ya no tienen nada más qué perder; sin embargo, muchas mujeres violentadas que gozan de una clase social alta, prefieren seguir encadenadas a la tortura por temor a perder la seguridad económica y posición social que ostentan.

Así lo dio a conocer la subdirectora de la Red Nacional de Refugios y directora estatal de la misma, Sandra de Luna González, quien develó que el nivel de atención que se brinda a las mujeres en la asociación civil Coprovvi (Centro de Orientación y Protección a Víctimas de la Violencia Intrafamiliar) se ha elevado en un 55 por ciento en los dos últimos meses, pero casi todas ellas provenientes de colonias populosas.

“La violencia no ve el nivel socioeconómico de las personas, ¿qué pasa en los niveles altos de la sociedad?, pues que muchas mujeres prefieren callarlo ante el temor de ser etiquetadas o a que la misma sociedad las vaya a señalar, o por la situación económica; ellas son las que menos denuncian, pero sí padecen violencia”, sentenció la entrevistada.

Dijo que mediante la campaña “ConVIVE!!! sin VIOLENCIA” que tiene por objetivo informar a las féminas sobre los tipos de violencia existentes y cuáles son sus derechos, han logrado rescatar a un gran número de mujeres víctimas de violencia extrema para ofrecerles otra alternativa de vida al ingresarlas al Refugio, pero la mayoría de ellas son de escasos recursos económicos.

“También hemos ido a colonias residenciales a dar estas pláticas y sí se ha detectado personas víctimas de diferentes maltratos, pero no se atreven a denunciar.

Lo que tratamos en estos casos es de hacerles saber que también para ellas hay muchas posibilidades y opciones para vivir una vida libre de violencia, que no tienen por qué seguir soportando este tipo de vida”, comentó De Luna González.

Agregó que en Monclova, la colonia Independencia y el sector Oriente de la ciudad es donde más se desborda la violencia intrafamiliar, debido quizá a que son las zonas más pobladas de la localidad.

Detalló que en el mes de agosto se atendió en el centro de atención externa de Coprovvi a 25 mujeres, en septiembre se incrementó a 45 casos y en lo que va de octubre han acudido 12 féminas más.

“Me sorprenden las estadísticas, pero no es que esté incrementando la violencia, más bien las mujeres tienen mayor conocimiento sobre los mecanismos legales a seguir; cada vez son más las que dicen: ¡hasta aquí tolero, ya basta, no tienes por qué maltratarme o humillarme!, así que están buscando alternativas de solución a su problemática”, dijo.

DESDE EL INFIERNO

Desde los 17 años de edad, Daniela Arámbula Silva conoció el infierno, al principio se negaba a abrir los ojos, pero los múltiples golpes, ataques sexuales, amenazas con arma de fuego, violencia verbal, encierro y la tristeza de ver a sus hijos involucrados en el torbellino de violencia creado por su conyuge, le obligaron a despertar.

Recién acaba de celebrar su onomástico número 26, pero es desde hace año y medio que prácticamente volvió a nacer.

“Fueron siete años de encierros, violencia, ya no podía más”, comenzó su relato Daniela, mamá de la pequeña Narda, autora del cuanto ‘Quisiera ser libre’ recién publicado en el libro “Cómo Vencer a los Ogros”, quien sin duda se ha convertido en su fortaleza.

“Él me ‘empastillaba’ y yo me dormía, no quería que saliera de la casa y por eso los descuidaba mucho (a los niños), no les daba de comer porque me mantenía dormida”, agregó la mujer vencida ante las lágrimas.

A pesar de que su ilusión era llegar a titularse como Arquitecto, el que fue su marido le prohibió el estudio y ni siquiera la dejó concluir la secundaria.

La tiranía del encierro se trasladó a Narda, pues después del nacimiento de su segundo hijo, Víctor, quien actualmente tiene 3 años, la orden fue tajante: la niña no volvería a la escuela. “Físicamente me agredía nadamás a mí, pero ellos oían o veían, no había como explicarles, siempre estábamos encerrados”, añadió Daniela, quien finalmente comprendió que se puede y debe vivir sin violencia.

“La transición fue muy difícil, pero fue mucha la ayuda que nos dieron, yo llegué muy apagada aquí al refugio y mis ánimos han cambiado” sostuvo con más firmeza.

La figura de Daniela ahora se mantiene erguida, su mirada limpia de miedo, ya no más corrompida por el maltrato.

“A las demás mujeres que sufren lo que yo sufrí les digo que rompan el silencio, que no se dejen humillar, más que nada por los hijos, por ellas mismas. Me siento satisfecha de haber llegado hasta aquí”, confirmó la fémina al referirse a sus “hadas” de Coprovvi.

El horizonte de Daniela se amplía, quiere seguir estudiando computación, terminar secundaria y preparatoria, “y aunque mi ilusión siempre ha sido ser arquitecta, pues como las posibilidades no se pueden voy a estudiar belleza”, manifestó con una sonrisa llena de orgullo al saberse segura al lado de sus hijos.

En cuanto al amor de pareja la puerta no está cerrada “algún día, si Dios me pone a una persona buena, por qué no”, finalizó.

CONVIVE!!! SIN VIOLENCIA

Las integrantes de Coprovvi, A.C., no quitan “el dedo del renglón” para rescatar a mujeres, niños y niñas de las garras de la violencia, y a través de la campaña “Con VIVE!!! sin VIOLENCIA”, involucran a líderes naturales, sociales y políticos de Monclova, para integrarlos como defensores de las féminas.

La iniciativa consiste en desplazarse a todas las colonias de Monclova para impartir pláticas sobre las formas de maltrato que existen y los derechos que poseen las mujeres; pero también sirve para detectar a las líderes de colonia, que tras ser capacitadas, serán soporte de las mujeres abusadas para interponer una denuncia formal.

Así lo dio a conocer Sandra de Luna González, directora general de la Red Estatal de Refugios y asociación Coprovvi, quien detalló que a la fecha se cuenta con 14 líderes o defensoras de colonia, pero la meta para final de año es incrementar el número a 40.

“Las líderes serán capacitadas en el mes de noviembre para que sepan de qué forma interrogar a la mujer y con quién canalizarla; se van a convertir en nuestras aliadas porque nos van a poder representar ante las autoridades”, sostuvo la entrevistada.

Además, se refuerza la alianza potencial con los centros de salud y corporaciones policiacas para detener los abusos y dar asesoría legal pertinente a quién lo necesite.

NO HAY PRESUPUESTO

Sin recursos económicos fijos para sostener las actividades de los Refugios, donde se da cobijo a las víctimas de violencia extrema y abuso sexual infantil, las 68 directoras que conforman la Red Nacional de Refugios solicitaron a la Comisión de Equidad de Género de la Cámara de Diputados, se les incluya en el presupuesto anual designado a los estados.

“Mi personal dona por cinco meses su trabajo y yo aprecio mucho eso, pero también a los tres órdenes de gobierno les digo que no se vale que nosotras mismas, como directoras, victimicemos o violentemos a nuestro personal desde el momento en que no le estamos cubriendo sus honorarios” sentenció Sandra de Luna, al informar que es a través de concursos nacionales como obtienen el sustento monetario.

Especificó que cada año las titulares de los Refugios participan en convocatorias a nivel federal para el mantenimiento y financiamiento del refugio, sin embargo, no es sino hasta el mes de mayo cuando el recurso se hacen presente, por lo que se ven en la necesidad de acudir a rifas, venta de comida, etcétera, para sostener los gastos.

“Cada familia en el refugio representa cerca de 35 mil pesos mensuales, porque en eso se incluyen los gastos de alimentación, vestido, calzado, análisis clínicos, atención especializada, pago de honorarios del personal, así que sí representa un alto costo el atender la violencia”, aseveró De Luna González.

Motivo por lo que en la reunión presidida por la diputada Ángeles Nazarez Jerónimo, presidenta de la Comisión de Equidad de Género, y Tommy Vives, diputada federal representante de Coahuila; se estableció el compromiso de buscar la asignación del presupuesto mediante decreto.

De los 68 refugios establecidos en la República Mexicana, 44 son operados por la sociedad civil, y el resto por los gobiernos estatales o municipales; los cinco enclavados en Coahuila, dependen de organismos no gubernamentales.

“Desgraciadamente los refugios no están en una política pública, y los tres órdenes de gobierno no ha visualizado que el trabajo que hacemos las organizaciones civiles en los refugios es una tarea que les corresponde a ellos, no hay que perder de vista que el estado tiene la obligación de garantizar la seguridad tanto física como emocional de las mujeres que padecen violencia” especificó la entrevistada.
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