Así lo expuso la museóloga Gabriela Gil Verenzuela, jefa académica del posgrado de la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía, quien impartió una conferencia en la sala Emilio “Indio” Fernández del Icocult, por invitación de la Escuela de Artes Plásticas Rubén Herrera.
Repaso histórico
Verenzuela se dedicó a repasar las diferentes corrientes de museología que han surgido a partir de diversas necesidades sociales y reflexiones académicas.
Inició definiendo a los museos como “espacio, territorio, tiempo conjugado”, en los que se busca la “producción de discursos y la construcción de identidades (no de una identidad) desde la multidisciplinariedad”.
La especialista sintetizó para los asistente dos tendencias. La “Nueva Museología”, que define a estos recintos como unidades vivas y de servicio social. Entidades donde la sociedad es sujeto y objeto del museo.
La otra tendencia que presentó fue la de la “Museología Crítica”, que no sólo rescata la función social del museo sino que la lleva más allá: “El visitante no especta: se confronta a sí mismo con la obra. El espacio del recinto es parte de esa confrontación”, afirmó.
Esta última idea llevó al público a cuestionarse sobre las necesidades del espacio museístico respecto a la obra, tema que Verenzuela acreditó como el más importante de la museología actual y como deber reflexivo del creador contemporáneo debido a que, dijo, “el museo no es un espacio de validación de arte, sino un espacio de comunión”.
Confrontación
Al referirse al espacio, Verenzuela afirmó que esta necesidad de revalorar el concepto ha llevado a la creación de Laboratorios o Talleres que responden a la necesidad de eliminar la idea de contemplación y generar la de confrontación.
Aseguró que es necesario reflexionar sobre la clase de espacios que se van a generar en función del patrimonio. No sólo la relación edificio-contenido, sino el fin social y de conocimiento que se persigue, más allá de la captación de turismo o la falsa expectativa de generar un bien cultural.
“Hay muchos museos que no son necesarios. Su función social no está definida. Debemos preguntarnos ¿para quienes son los museos?, ¿cuál patrimonio y cómo se va a preservar”.
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