Con gran dificultad para hablar y caminar, abre la puerta de su domicilio, en la calle Fernando Proal 278, en la colonia Panteones, donde un pequeño cuarto se ha convertido en su único hogar. Apoyado en una andadera y al lado de un gato que parece ser su único compañero trata de explicar su situación.
“Hace cuatro años quedé así”, indica con las manos, para señalar que el lado derecho de su rostro quedó inmovilizado. El señor José Celestino relata que trabajó por mucho tiempo en la Central de Autobuses, tiene 58 años de edad y su situación empeora, pues su familia lo abandonó hace tiempo.
“Ya no hubo dinero y se fueron”, dice angustiado José Celestino Zapata Sifuentes, sin querer hablar de lo que sucedió con su familia.
Dice que prácticamente se mantiene de la caridad de algunos familiares y de la gente de la colonia que le lleva un plato de comida, pero además de esto necesita atención médica, porque no cuenta con ningún servicio de salud.
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