Monclova Coah.- Soledad y Javier fueron una de las 160 parejas que contrajeron nupcias ayer. A Soledad no le importa que Javier padezca polio desde su infancia, ni que vaya en silla de ruedas, porque como ambos dicen “lo bueno es la cabeza y el corazón”.

Soledad y Javier vieron el anuncio de las Bodas Comunitarias en el periódico y como ya llevaban tres años de convivencia en unión libre determinaron que era tiempo de casarse.

Soledad y Javier viven en la calle Juárez, en la casa de ambos, donde Javier tiene un taller de electrónica y mientras él atiende el establecimiento ella hace labores del hogar.

Cuando determinaron hacer vida juntos, Soledad que era viuda es madre de tres hijos y él, divorciado tiene dos hijos, todos ya mayores de edad, quienes estuvieron de acuerdo con sus padres para que formalizaran la relación que inició tres años atrás.

Ambos contaron que desde que se conocieron en una reunión hubo química entre ellos y ya no se quisieron separar.

“Yo llegué a la reunión y me senté en un lado de él y comenzamos a platicar, yo tengo una niña que también va en silla de ruedas y desde el primer momento lo entendí y él a mi”, dijo Soledad.

“Yo a la semana le ofrecí matrimonio, pero ella quiso esperar” dijo Javier que confesó que al mes y medio se llevó a Soledad a vivir con él, sin problemas y felices.

“Yo quise esperar para casarnos a convivir más hasta ahora que nos casamos”, dijo Soledad.
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