Saltillo, Coah.- Los cansados pasos de la anciana suben las escaleras del Museo del Desierto. Lleva en sus manos el velo que minutos antes vistió para sellar, al menos ante la ley, el matrimonio con su esposo con el que tantos años ha vivido y con quien ha compartido innumerables sueños, victorias, venturas y desventuras…
Esta anciana de lento caminar y de encorvada figura es tan sólo una historia de las cientos que la noche del viernes se entremezclaron en la explanada del museo, ya convertidos en marido y mujer con todas las de la ley.
¿Qué circunstancias, qué situaciones debieron conjugarse para que la tarde del viernes se convirtieran legalmente en esposos? Sólo ellos lo saben, el hecho es que 704 parejas formalizaron legalmente sus uniones, tras un esfuerzo de las presidentas de los sistemas DIF estatal y municipal, Vanessa Guerrero de Moreira y Bertha Gutiérrez de Abramo, respectivamente.
Un matrimonio es motivo de alegría en cualquier lugar del mundo. Esa noche, en Saltillo, el brillo en los ojos no sólo de los contrayentes, sino de sus familiares, era evidente; era, pues, una noche para festejar.
La noche del viernes todo fue sonrisas, no hubo reproches de ningún tipo, la felicidad llenó por completo la explanada del Museo del Desierto, donde cientos de vestidos de blanco de todos los tipos avivaron la agradable y fresca noche.
Bertha de Abramo sonríe ante los logros. Una pareja se acerca a mostrarle su satisfacción y ella, aunque con el cansancio reflejado en el rostro, agradece a los contrayentes por confiar en el DIF y por formalizar su unión.
La noche blanca es de festejo, de baile y de sorpresas; de canto, de luces multicolores y de familias agradecidas.
El alcalde Jericó Abramo y su esposa Berta de Abramo entonan una canción.
El público aplaude y pide “otra”, Jericó canta, primero nervioso, luego con envidiable voz; pide “un aplauso para el amor”, que al parecer renació en todos los presentes y que movió fibras, porque lágrimas de felicidad comienzan a rodar en algunos de los presentes.
Las sorpresas no acaban y el cielo se pinta de tonos multicolores con la tradicional pólvora. Es una boda de ensueño para muchos, que aprovechan para tomar fotos o video ante el espectáculo, las sonrisas son el común de la noche nadie se quiere ir, el festejo apenas comienza.
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